martes, 30 de mayo de 2017

Las cartas sobre la mesa

En la vida ordinaria y más en política, el que pisa el palito se friega. El que se pica pierde. Y el que está más pendiente del qué dirán.  Elisbán por descarte es el que debe ser protagonista las próximas elecciones. Si no tiene la inteligencia, serenidad y estrategia otra vez será un intento y nada más. Pienso que ni FL ni el MIL tienen nada que ofrecer y si los del arbolito no entienden eso. Mal por ellos.
Fuerza Loretana, de por sí, no creo que llegue, no creo que aquel bloque solido en Iquitos y, según sus dirigentes, el trabajo efectuado en zona rural sea tan fuerte como para inclinar la balanza a su favor en las próximas elecciones regionales. Tienen demasiados anticuerpos y lo del alcantarillado es el permanente semillazo en el ojo. Solos, bien difícil que lleguen de primeros, de pronto si se unen a otros, pero no sé si otro les querrán de aliados. Salvo un hecho extraordinario, algo que suene a milagro, con ellos no pasará nada.
En cuanto al MIL, podemos graficar hipotéticamente de la siguiente manera. Ellos quieren llegar a Santa Clara en una moto élite pero insisten tercamente en hacerlo por la carretera antigua ignorando que hay una pista nueva y de fácil acceso que les permitiría arribar cómodamente a sus destino. Pero no, es desesperante ver cómo en todo orden de cosas meten la pata en el fango cuando frente a sus narices tiene tierra firme. Son un caso.
Los naranjas no le han sacado buen jugo a su gestión regional y en este año y siete meses que le quedan, dudamos que puedan revertir esa situación, pues han dado muestras hasta el cansancio que ellos van por el camino del charco y que a su paso salpican de barro a todo el mundo. Sus peor error no han sido los hechos escandalosos y de presunta corrupción en el gobierno de Fernando Meléndez. No. lo peor es que han arrastrado su estrategia de campaña al gobierno en sí. Han “yvanizado” de tal forma su gestión, se han empachado de él que eso será sus indigestión electoral el 2018. Ya lo verán.
Y se irán por el camino del olvido, así como Ollanta Humala, llevándose la esperanza del pueblo, cual pedazo de papel higiénico en el bolsillo trasero del pantalón. Es decir. Tuvieron la gran posibilidad de ser el cambio. La gran transformación. De sacudir a Loreto de tanta porquería de gestiones pasadas y no hicieron y no harán nada de nada en ese sentido. Lamentablemente otros cuatro años más desperdiciados.
Pero si a estas alturas el panorama parece incierto, y pones sobre la mesa las cartas que te quedan por jugar y francamente es como para ponerse a llorar. Repito, Elisbán Ochoa es la carta mayor en la línea de partida de esta carrera llena de obstáculos que se nos viene ya muy pronto rumbo al Gorelor 2019 – 2022. Pero por ahí aparecen corredores animosos, más con entusiasmo que con técnica, más por vehemencia que por entrenamiento y preparación seria, se pintan como los que llegarán triunfantes a la meta. Pero tan solo serán anécdota.
Sin embargo somos de los que piensan y sueñan que algo bueno le tiene que pasar a esta región. Porque no hay mal que dure mil años ni loretano que lo resista. Pero para eso debemos entender que solo sacudiéndonos de la mediocridad, de la politiquería sucia y asquerosa, se puede avanzar. No podemos seguir permitiendo que el odio, la revancha, el cálculo electorero con miras a las próximas elecciones (2021) nos marque la agenda.
Soy un convencido que los loretanos somos mucho más como para que nos hagan creer que no tenemos futuro sin Yvan, Melendez o Adela. Como para que el conformismo de Elisban o la apatia de Mera o las movidas de Isla o las pretensiones de Sanjurjo, nos pueden quitar el sueño.
Hay que exigir hoy más que nunca. Hay que ser exageradamente jodido con el que aspira a ser nuestro gobernador. Que no nos sigan agarrando de paltos, de lornitas o de chumapis. Ya basta. De nosotros depende. Tenemos la sartén por el mango. Pongamos la agenda. Esa es la clave.
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