martes, 4 de octubre de 2016

Tu día

Hoy desperté como todos los sábados, sin el apuro de tener noticiero, por lo tanto se duerme un poquito más. Y me encontré en las redes, principalmente en el Facebook, con un fuego cruzado de saludos, una hemorragia incontenible de felicitaciones, una tormenta de buenos deseos para y entre periodistas.
Y se puede leer de todo, hay para todos los gustos. Comentarios en buena onda, de buena vibra, pero, déjenme decirles, que a miles de Kilómetros se percibe el olor hipócrita de algunas menciones, varios tienen el perfume rancio de la mala leche. Te deseo lo mejor, pero en el fondo me cago en tu cara cuando metes la pata, cuando fallas. No ves que debemos ser infalibles.
Pero creo que este día viene a ser para nosotros que nos queremos tanto, como una especie de Navidad, donde nos olvidamos de todas las ofensas y nos damos el abrazo de paz y amor. Así que, para adelante no más, que nadie nos quite lo bailado coleguitas, que nadie pretenda, justo hoy, bailar marinera con zapatillas de atleta sobre nosotros. Untémonos de manteca de boa y que nos resbale el qué dirán.
Esta no es una chamba fácil, es tremendamente brava y complicada, porque cada día nos recibe con un menú diferente, cada que amanece tenemos sobre la mesa nuevos insumos, datos y detalles, esas madejas de todo color con las que tenemos que tejer y armar la información para que la ciudadanía este debida y responsablemente informada. Por lo tanto, hay que estar preparados, hay que aprender a cada instante, para que el mayor y mejor reconocimiento que puede tener o recibir los hombres y mujeres de prensa venga en dirección correcta, del público. Sí señores. No del poder, no de la autoridad de turno, eso está bueno para la vitrina y el ego legítimo de cada quien. Se saluda. Pero que eso no nos lleve erróneamente a creer que alcanzamos la gloria o las estrellas. Eso es fatal.
En lo personal, no voy a agasajos, ceremonias, reconocimientos y demás frivolidades que organizan, dizque en nuestro honor las autoridades o instituciones. Porque, salvo honrosas y contadísimas excepciones, nunca me cuadró en la cabeza esos gestos oportunistas y convenidos de aquellos que durante todo el resto del año, nos dan de portazos en la cara cuando vamos en busca de información. Los militares, son el mejor ejemplo de ello. Prefiero por eso, tomar una gaseosa piñita, aunque sea fiando en la bodega, entre compañeros, entre nosotros, con la nuestra y si no hay, chanchita pues. Ojo, que no es lo mismo decir, con los chanchos. Pero por encima de todo y todos disfruta de este día, tu día, renovando el compromiso de ser mejores y luchando por sacarle con honestidad brillo a tu nombre en el periodismo. ¡Enhorabuena!

viernes, 30 de septiembre de 2016

Hay que cambiar el chip

¿Y si hoy decidimos cambiar las cosas? Qué tal si nos autoformatearnos y nos ponemos mente positiva. Qué dicen si hoy hacemos un recojo de inservibles en nuestras vidas y nos quedamos limpios de malas vibras. Yo creo que todo depende de uno mismo y de nadie más, por lo tanto dejemos de estar esperando que las cosas cambien tan solo porque estamos sentados en la tribuna VIP del conformismo.
Creo que por eso es común, es como un mal generalizado, que  seamos campeones olímpicos exigiendo que las autoridades lo hagan todo y nos quedamos esperando en el pódium de la mediocridad  la medalla de oro del asistencialismo. Esa es nuestra triste realidad, al menos para un gran porcentaje de peruanos, y ni hablar, es el modus vivendi de un shunto de loretanos.
Por eso muchos viven convencidos de que las autoridades están para que nos cumplan nuestros caprichitos y si no lo hacen pues protestamos y les encaramos que nosotros les pusimos ahí en el cargo. Y eso es cierto. Como que también es cierto, que no sabemos elegir y elegimos al que abre su boca más grande que la de un lagarto. Al que nos mete letra a su antojo y nos convence con su populismo y su discurso demagógico.
Es decir, elegimos mediocres para que terminen mintiéndonos, jugando con las esperanzas de todo el mundo. Porque ante los regalitos y dadivas, y esas obritas que no le sirven ni a Dios ni al diablo, simplemente nos quedamos mudos y le rendimos en silencio culto a la avestruz. Es decir, escondemos la cabeza cuando ellos meten la mano y prenden las uñas.
Y en este laberinto en el que nos hemos acostumbrado a convivir, pues la corrupción es solo una palabra tantísimas veces repetida, que hemos manoseado a nuestro libre albedrío. Y, consecuentemente, la anticorrupción no es una lucha, tan solo es el medio de subsistencia de muchos aprovechados disfrazados de paladines y de arlequines. Todos hacen lo que les viene en gana, en todos los niveles. La comunidad ha sido pisoteada por el individualismo. Nuestro lema es "primero yo, después yo... y luego yo". Nos rige la cultura del egoísmo en su máxima expresión.
Cambiar el chip no es tarea fácil, modificar y reprogramarnos está a varios años luz. Mientras no seamos capaces de reconocer que los que estamos fallando somos nosotros mismos, seguiremos arando en el fango y pescando en el desierto, porque la crisis no es solo es social y económica, es mucho más grave. Está en nuestras mentes y corazones. Está en nuestro yo, enraizado en cada uno de nosotros como personas.
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lunes, 19 de septiembre de 2016

Esa inoportuna visita


No son días fáciles, sin duda alguna, es más, creo que la crisis te aprieta el cuello con sus cuerdas más gruesas como si fueras un ganado al que llevan al matadero y al que ajustan fuerte para que no escape. Son momentos breves como dolor de muela que te jode justo cuando intentas pegar los ojos luego de uno de esos tantos días para el olvido de tu colección personal.
Pero ahí se ve a los bravos dicen muchos, sobre todo los que recuerdan la voz ronca y firme de su padre, bien por ellos, pues. Pero, qué hay de los que no lo tuvimos nunca al frente o por lo menos en esos momentos de crisis existencial, en aquellos instantes donde la edad difícil de la adolescencia y juventud te sacuden peor que un devastador terremoto. Si cuando ello ocurre, la única que corre cual Defensa Civil o rescatista y te tiende la mano y el corazón es tu madre. Pero claro, eso es una maravilla, solo que en esos minutos tan solo necesitas escuchar la guapeada, esa dulce carajeada o cuadrada de tu viejo.
Pero, en fin, no vale llorar sobre la leche derramada. Pero de que a uno la vida se la pone a cuadraditos, así como cuando le pones un pupiletras a un analfabeto. Recontra cuesta arriba. Más fácil es darle un pellizcón a un vidrio.
Y sí, es ahí cuando quiere mandar por la borda todo, para luego ser tú el que se lance desde el nivel más alto de un trasatlántico, a las turbulentas y agitadas aguas de un océano a medianoche siendo consciente de que no sabes nadar. Es cuando te asalta esa sensación de querer mandar a la mierda todo porque nada te sale bien, que lo que haces con honestidad y dignamente no se refleja en el justo reconocimiento de esos billetes, en esos papeles cochinos e infestos de bacterias que cada mes llega a tus manos y siempre resulta siendo insuficientes  e injusto. Tan descaradamente desproporcionado como el mísero pago de un par de soles por un racimo de plátano al campesino.
No sé, pero en estos días de fin de semana me asaltó una vez más esos fantasmas. La depresión siempre inoportuna de nuevo tocó mi puerta y sin esperar que le abra se zampó por la ventana. Y ella viene fiel a su estilo a enrostrarte tus temores y tus complejos, esos benditos complejos de siempre. Y te desestabiliza, te vapulea, la porquería esta se regocija poniéndote mal, por los suelos. Y recién se aleja y pone fin a su indeseable visita cuando ha certificado que te dejó peor que aserrín de bar de mala muerte.
Y tras esta pesadilla a ojo abierto, en tus cinco sentidos, sin que te des cuenta de pronto te quedas dormido y después de unas horas te despiertas sobresaltado y te pones a llorar imaginado que tu almohada es el cálido regazo de tu madre… ahí te das cuenta que por enésima vez has sobrevivido a la ruleta rusa, sin saber cómo y hasta cuándo.
Ni modo, a seguir para adelante, voltear la página y seguir aferrado a la ingrata esperanza de que  la decencia algún día te hará reventar la maquinita, te hará ganar por lo menos el tercer apagón del bingo. Así que, bienvenido otra vez más lunes, así para muchos seas el día más antipático, para mi tus horas son como 24 botellas de plástico vacías de no importa que gaseosa, pero que a mí me ayuda a flotar en este mar incierto y hasta siento que puedo volar nuevamente.

martes, 30 de agosto de 2016

Me nace del corazón

Ahora que has muerto resulta que todo el mundo te conoce, te admira, te ama y hasta dice cantar de memoria tus canciones. Ahora que chapaste contrato indefinido para actuar en el mejor palenque, sí ahí en el cielo.
Sucederá lo que ocurre con los grandes, que después de muertos se interesan en conocerlo, sobre todo los más jóvenes, sucedió con Gardel, con Elvis, con Lennon, con Michael, con Nino y verás que contigo será igual, pero en medio de todo eso está bien porque eso significa darle a tu obra el sitial que mereces, eso hará que sigas cantando con mas fuerza. Ahora verás como suenas insistentemente en las radios, en la tele, en el YouTube..., estarás en el ciberespacio cerca a las estrellas en el infinito donde hoy brillas como siempre con luz propia.
Tú tienes un antes y un después de Querida, muchos están plenamente convencidos  que ahí comenzó tu carrera, es decir a mediados de los 80, concretamente en 1986. Pero tu tenías ya una trayectoria exitosa desde hace más de una década, cuando en 1974 grabas tu primer éxito, No tengo Dinero, que te permitió conquistar rápidamente a tus paisanos y en ese mismo Long Play – disco de vinil-, tenías unas cancioncillas más como  Yo no nací para amar, el Noa Noa, etc. Tanto fue tu éxito primero, que diste el salto al cine y protagonizaste la película "Yo no nací para amar".
Antes de llegar a Querida, hay un ciento de canciones, la mayoría escritas para hacer brillar a otros artistas, quién no tuvo el respaldo de una producción tuya. Rocío Durcal, con la que te encontrarás cantando ahora, es la mejor demostración de cómo tus canciones abrieron puertas, y a la española la más difícil, la de México y cantando incluso rancheras tuyas ¡Qué tal atrevimiento! Pero tú lo podías todo, eras el rey midas de la música en nuestro idioma. En España Manuel Alejandro y en América tú, señor.
Tu internacionalización definitiva, sin duda, fue querida, porque tomaste la decisión de hacerlo, de escribir y producir canciones para ti, tu egoísmo en esos años de los 80 fueron un acto de desprendimiento de tu extraordinario talento para el mundo. Por eso los que sabíamos de ti nos alegramos y los que te descubrieron recién comenzaron a testimoniarte su admiración. Diríamos que te decíamos todos: "Hasta que te conocí".
Por los 90, alguien quiso inaugurar la mejor discoteca de Iquitos y su propuesta era moderna, diferente y atractiva, se le ocurrió ponerle por nombre Noa Noa. El nombre pegó y la noche de su inauguración  tu canción sonó fuerte y espectacular y su estribillo pegajoso lo tarareaban todos, se volvió el himno del mejor point de Iquitos. Hoy le abreviaron a simplemente Noa. Te cantaban sin saber que tú eras el padre de ese tema pegajoso.
Hoy tú ya no estas, tu figura cada ve más regordeta, con tu voz potente, con tus improvisaciones y tus pasitos tan tuyos al bailar, ya no estará sobre el escenario. A la par de Raphael, no hay artista más imponente en el escenario que tú, con el valor agregado que tú eras un cantautor.
Me enteré a las horas de tu partida, al comienzo no quise hacer caso, ya sabes, como a tantos, a ti ya te habían mandado al otro mundo varias veces. Pero lamentablemente esta maldita mañana de domingo se tiño de negro con la triste noticia.
Me puse a pensar en aquella vez que como tantas veces, fui a la matiné dominical en el cine Belén y entre tantas películas mexicanas que llegaban pude ver la tuya y verte cantar en pantalla grande, desde ese entonces me quede con “No tengo dinero”, “Yo no  nací para amar” y “He venido a pedirte perdón”. Actuación en la primaria en mi escuela, fijo que cantaba una de ellas... Gracias, maestro por las 1800 canciones que nos heredas, gracias por habernos demostrado que cuanto más grande eres no se puede dejar la humildad. Gracias por ese Amor eterno, que hoy Me nace del corazón, para decirle  que No tengo dinero ni nada que dar, lo único que tengo es amor para dar, así que Abrázame fuerte desde allá arriba y que nos sigan gritando que la  Costumbre es mas fuerte que el amor. Descansa en paz Divo de Juárez, artista del mundo.
A bordo del Noa Noa Express agarraste viaje al cielo y estoy seguro que por primera vez no tuviste miedo a volar.
Gracias porque en el Perú diste tu concierto más sentido teniendo de auditorio selecto a niños cusqueños con quienes cantaste Querida. “A nuestros países les falta Unión y aquí (en Perú) también”, dijiste aquella vez y hasta ahora padecemos ese mal.

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sábado, 21 de mayo de 2016

Esas notas desnaturalizadas

A pocas semanas de haberse celebrado el mercantilista Día de la Madre, hemos asistido a una seguidilla de hechos donde precisamente varias de ellas han estado en el ojo de la tormenta, han sido protagonistas de la noticia del día en varios medios de comunicación. El descuido en algunos casos, el abandono y hasta maltrato de sus hijos en otros, han merecido críticas y condenas de todos los calibres. Desde “insensibles” hasta el clásico “desnaturalizada".
La verdad es que nada justifica que los niños estén en situación de abandono físico y moral. Además hay leyes que protegen a los infantes, precisamente, de cualquier acción que los ponga en riesgo. Ahí todos de acuerdo.
Por lo tanto los responsables en primera línea de protegerlos y cuidarlos son el padre y la madre. Los dos. No solo uno de ellos. Los dos. Sin que eso signifique que estén juntos o tengan una vida en común. La paternidad responsable es una y la relación de pareja otra. No confundamos las cosas.
 Por lo tanto, no hay razón para dirigir la artillería pesada solo a una de las partes, no solo se debe arremeter sin misericordia alguna contra ellas o sea la mamá -en la mayoría de casos-, y nos olvidemos olímpicamente de cuestionar la irresponsabilidad del padre. Del hombre aquel que solo ha sabido poner la materia prima en la concepción y después se lavo las manos y voló a otros lares donde seguramente pondrá otra vez su instinto de semental.
Dicho esto, no aceptamos ni entendemos la forma como se cae en  el facilismo de darle con todo a la mujer, que más allá de su competencia y personal responsabilidad, insisto, no tiene porqué cargar también con la culpa del mal hombre. Del que no se dice generalmente nada. Al que no se le toca ni con el pétalo de una rosa. Al que se le blinda siempre en los reportes y notas periodísticas, impregnados de machismo puro.
Somos implacables con la madre a la que calificamos de lo peor y nos esmeramos para aplastarla con los adjetivos despectivos más fuertes y lapidarios.
¿Y el hombre? ¿El varón? ¿Esos angelitos? ¡Pobrecitos! Nadie los toca. Nos encargamos de esconderlos bajo la alfombre de esos complejos e imposiciones negativas que arrastramos en una sociedad que no se zafa del yugo machista.
Pongamos en la balanza a ambos lados por igual, si queremos hacer justicia a los niños, si ellos realmente son nuestra preocupación y prioridad, juzguemos a los dos. Señalemos con firmeza con el dedo acusador a ambos y dejemos descaradamente de ponerle el manto protector a los hombres, que, por lo general, son los mayores responsables de las desgracias de sus hogares. Son los principales agresores de sus hijos y consecuentemente de las madres.
Si la mujer es borracha y/o se prostituye, es un monstruo. ¡Es una madre desnaturalizada! A la hoguera con ella, que no se merece perdón de la sociedad, peor de Dios.
Pero que el padre tenga por  deporte  emborracharse o se vaya en plan de putería frecuentemente, les parece lo mas “natural" del mundo.

Y manejar la información desde ese vergonzoso ángulo o premisa es inadmisible. Los y las periodistas podemos ser gestores de cambio en nuestra sociedad con tan solo comenzar a ser justos en estos casos.
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MI CONGRESISTA, TU CONGRESISTA, NUESTRO CONGRESISTA

¿Qué espero de los candidatos al Congreso de la República? Pues no mucho. Algunas cosas simples y sencillas. Porque a estas alturas de ...