De todo un poco... Unas veces serios, otras irónicos, de pronto irreverentes o incómodos... Con noticias, curiosidades, humor, comentarios, opiniones y artículos.
martes, 6 de marzo de 2018
lunes, 5 de marzo de 2018
miércoles, 28 de febrero de 2018
LEER PARA CRECER
Hace un mes, a través del Facebook, Jaime Vásquez lanzó a manera de ensayo, como quien no quiere la cosa, casi como jugando, la idea de un intercambio de libros, un préstamo solidario de excelentes obras. Ha decidido de esa manera desempolvar alguna joyitas de su biblioteca personal y ofrecer, para comenzar, “El pez en el agua” de Mario Vargas Llosa, por si fuera poco.
Desde entonces ya van como media docena de obras que ya están siendo leídas, o están por comenzar, por igual número de contactos del FB. Estos a su vez están comprometidos a devolverlos para que estas piezas literarias vayan a otras manos y así sucesivamente. Se desató una cadena muy buena y entusiasta de lectores. Y la idea es que se vuelva una especie de viral. Que otras personas de igual manera pongan otros títulos a consideración de otros lectores, y así, esto vaya creciendo como un río caudaloso que va arrasando la ignorancia en diferentes aspectos. Porque leer nos hace crecer como personas.
Pero yo resalto, además, que con esta cadena de libros, se rescata el valor de la palabra empeñada. Recibo un libro y me comprometo a devolverlo al final de la lectura. No hay documento firmado o garantía alguna, solo cuenta y vale la palabra. Eso ya es tremendo aporte. Honrar la palabra.
Para nuestro viaje, fuimos uno de los beneficiados con este gesto por la cultura y las letras. Nos acaban de entregar “El príncipe de los caimanes” de Santiago Roncagliolo, y vamos a disfrutarlo de principio a fin. Es más, ya hay personas en lista de espera por lo que comenzar y terminar en tiempo prudente es el compromiso de respeto a otro lector.
El fin de semana varias personas se han ido uniendo al grupo de manera espontánea, a través de un simple comentario o like, terminaron atrapados en esta curiosa y singular propuesta. Incluso, muchos, no comulgan en muchas cosas con las demás personas, pero eso es otro punto a resaltar, los libros unen, la literatura, la buena lectura congrega. Nos da argumentos para el debate alturado y decente.
Esta es una clara demostración que las redes sociales pueden ser usadas para cosas positivas y propositivas, que busquen que podamos ser mejores cada día. Porque en estos espacios virtuales se ven y se leen cada cosa, que uno incluso termina siendo arrastrado por este remolino inmundo. En esta coyuntura de campaña preelectoral eso se siente con mayor fuerza, y la verdad es decepcionante como se destila tanto odio a falta de recursos y argumentos. Por eso, considero, que esta propuesta que nació con Jaime, pero que ya está interiorizado en un importante grupo de personas, cae como anillo al dedo en estos tiempos.
Por eso, hacemos voto de que esto crezca más y más, que incluso podamos involucrar a nuestros hijos, con lecturas a su gusto y necesidad, que esto sea contagioso, se vuelva una epidemia, porque somos una región que necesita de este tipo de iniciativas e incentivos para que la lectura nos robe más tiempo que el mismo Facebook, el Twitter u otra de las tantas tentaciones que nos atrapan en el internet a diario. Por lo tanto, señoras y señores, está prohibido vacunarse contra esto.
@RMezaS
jueves, 22 de febrero de 2018
DESPUÉS DE UN LUNES DE PICHANGA
Acababa de pasar un percance en casa previo al almuerzo, habíamos ido a comprar unos pescaditos ahumados con Marinita, mi esposa. Mi brazo derecho medio que me está fallando. Y por eso me quebré y lloré sobre el hombro de mi hijo Juanky. En realidad estoy bajoneado desde hace varios días. Porque desde el sábado he dejado de trabajar por una decisión personal y familiar en medios de comunicación -escrito, radio y TV-.
Y ya almorzando, precisamente, Juan Carlos, me dice que falleció un periodista famoso del fútbol. Yo había decidido desconectarme de todo lo que es noticia, radio, prensa… de todo pues, lo que era mi mundo hasta hace tan solo un par de días. Por eso salté y prendí RPP. Me quedé en shock. Almorcé en lágrimas, no solo por la muerte del colega, sino porque se trataba de una persona joven cómo para que la parca le entre en coqueteos. Por la frustración de alguien que en tiempos en que ni el más fanático hincha soñaba con la clasificación, él lanzó su esperanza en palabras al decir que quería narrar un gol de Perú en un mundial. Por eso duele, porque estuvo así de cumplir ese sueño, pero el destino cual arbitro implacable le sonó el silbato sin dejarle, siquiera, un tiempo adicional para esa jugada final.
Y yo, que me estaba sintiendo decaído emocionalmente por esta para en mi labor periodística, me siento afectado como su admirador, como su hincha -porque aquí donde me leen, yo tuve el honor de narrar y comentar partidos de futbol profesional para LVS y la prestigiosa radio Ovación que fundara el gran Alfonso “Pocho” Rospigliosi-. Y Daniel, en esta osadía, era mi principal referente.
Hoy me acuerdo de ese pasaje de mi vida periodística, y por su puesto tras una rápida rebobinada de las narraciones de Peredo desde el inicio de la década del 90, desde entonces una mejor que otra, pero me quedo de todas ellas con tres de la selección: La del gol de Fano a Argentina, tras una trepada increíble por la banda izquierda de Vargas. La del triunfo ante Ecuador en Quito. Y la del empate de Guerrero frente a Colombia en el Nacional. Y la yapa -como diría él-, clasificatoria anterior, el gol de media vuelta casi al borde del área chica de Farfán ante Chile, en Lima.
Por eso hoy me saca abruptamente de mi descanso, de mi purga, de mi desintoxicación, para escribir algo.
El periodista, el mejor -de lejos- narrador deportivo peruano de estos tiempos solo puede cantar un gol de su selección en un mundial desde la suprema cabina celestial.
Hoy, aquél que nos hizo llorar de emoción tantas veces con su narración de los goles de Perú, nos arranca unas lágrimas ante su repentina muerte.
#GloriaaPeruenlasalturas #DanielPeredo
miércoles, 7 de febrero de 2018
No apta para menores
Una vez más los peruanos estamos enfrascados en un debate por la aplicabilidad de la pena de muerte o no en el país. Pese a que sabemos que la Constitución y la adscripción a tratados internacionales no lo permiten en el Perú. El detonante de esta polémica no es porque este en agenda del Legislativo o sea una propuesta del Ejecutivo. O de pronto es una iniciativa de la ciudadanía. Para nada. Ha tenido que registrarse, una vez más, un doloroso, terrible y repudiable acto, la muerte de una niña de 11 años a manos de un hombre enfermo y desquiciado, para que todos nos volvamos a mostrar muy “preocupados” al respecto.
Pero, cuántas muertes, agresiones y abusos contra niños, niñas y adolescentes se han registrado en nuestro país. Cuántas denuncias han pasado por comisarías, fiscalías y juzgados sobre abuso sexual infantil o violencia familiar. Cuántas de estas denuncias encontraron justicia para las víctimas o sus familiares. Y lo que es peor, cuántas denuncias ni siquiera han sido sentadas y consta en las actas o partes policiales. ¿Cuántas?
Las estadísticas al respecto nos agarran a cachetadas como sociedad. Las cifras son tremendamente negativas y escandalosas. Pero, si es así, ¿Por qué nos quedamos pasivos? ¿Por qué nos quedamos solo con nuestra indignación virtual, muy de redes sociales, y no lo llevamos a la acción? Debemos ante estos actos salvajes hacer que la indignación recorra nuestras venas, sentir que revienta en nuestras entrañas, que nos arranca nuestras carnes, que nos quema el alma. Porque no somos piedras insensibles sino seres humanos.
Por eso yo les pido a los chiquitines, a los peques, a los huambrillos y huambrillas, que tengan mucho cuidado, que se cuiden, que aprendan a hacerlo. Porque los adultos nos quedamos en la mera pose y discurso. Hasta con ustedes nos hacemos los ‘figuteris’ y convenidos. Las autoridades son campeones en ese sentido, dicen que están preocupados por la niñez pero toda acción al respecto tiene que tener algún tipo de beneficio político -y hasta económico- para ellas. Y de esto no se escapan los actuales candidatos y varias organizaciones, que dicen trabajar en pro de la infancia. Salvo, honrosas y escasísimas excepciones.
Esta sociedad, hay que admitirlo a manera de autocrítica, está marcada por una cultura adultista -permítanme el término-, que pone en segundo y hasta en tercer plano a los menores de edad. Seguimos teniendo acuñada, grabada a fuego sobre la piel, la imposición marcial e implacablemente vertical sobre la población infantil. Ellos, reconozcamos, siguen sin que sus voces sean escuchadas.
Vayan a los hogares -sobre todo a los disfuncionales, es decir donde falta la figura del padre mayoritariamente y, a veces, de la madre. Y, en otros casos, están ausentes ambos-, denle una mirada a las instituciones educativas, a los barrios. Miremos para adentro, antes de fijarnos en la casa del vecino, aunque en estos casos no está mal, debemos prestarle más atención a nuestra familia. Ahí, nos daremos cuenta que estamos fallando en muchas cosas con relación a nuestros menores hijos.
Para mañana se está convocando en Lima a una marcha contra el abuso sexual infantil. Ojalá, decimos, luego pasemos a acciones concretas. No podemos permitir que una niña o niño más sea víctima de un enfermo de estos que, ¡cuidado!, van rondando por todos lados, cerca de los lugares donde puedan captar al próximo inocente. Que nuestros ojos, la mirada atenta de todos, sean la mejor cámara de seguridad y vigilancia. Donde estén, por donde jueguen o caminen, las niñas y niños, hay que estar al pendiente y actitud de alerta. Hagamos una cadena de amor y protección para ellos, para que nuestros hijos no sientan que están en una sociedad no apta para menores.
lunes, 22 de enero de 2018
Rezo por ti
Llegaste, recorriste tres ciudades del Perú, y después de cuatro días entre nosotros te fuiste y nos dejaste tu palabra, tus gestos, tus mensajes y tus bendiciones. Gracias por ello papa Francisco.
Estas líneas solo son eso, la gratitud personal y de los míos por el privilegio de tenerte en mi país. Porque gracias a la modernidad y la tecnología a disposición de los medios de comunicación, te sentimos, como si hubiéramos estado en primera fila en cada una de tus jornadas.
Son tantas las emociones experimentadas al escuchar tu mensaje en cada una de las actividades programadas. Me quedo, sin embargo, en medio de todo, con lo de Madre de Dios. Con tu encuentro con los representantes de los pueblos originarios. Dice mucho de ti, que hayas elegido que este momento sea tu primera actividad pública en suelo peruano.
Como hijo de esta tierra amazónica, que tiene la seguridad y orgullo de que por sus venas corre algo de esa sangre bendita, me gustó que escuches a los que no tienen voz o a los que pocas veces tienen la oportunidad de hacerse escuchar. Pero también que tú les hables mirándoles a la cara. Muchos de ellos no creen en el papa, pero te saben un comprometido, como la iglesia católica, con su lucha y sus gritos clamando justicia y respeto por el lugar donde viven. Eso es digno de resaltar, porque sintieron tu compromiso, tu identificación y por eso te reconocieron al final como uno de ellos, simbólicamente como apu.
Claro, para muchos esto solo es mero discurso, pose pura, palabras y nada más, pero nadie, por último, puede negar lo contundente. Que fuiste instrumento para que todos los escuchemos. Los mismos peruanos y en todos los países del mundo a donde las transmisiones en directo llevaron en vivo cada instante de esta cita tuya con la Amazonía. Yo no miro el vaso medio vacío, yo miro el caudal de los ríos, llevando la esperanza y la fe, de una iglesia, a la que tu pediste, sea también amazónica e indígena.
Gracias Francisco, porque como Juan Pablo II, llegaste física y espiritualmente a la selva peruana. Él a Iquitos en 1985 y tú a Puerto Maldonado el viernes pasado.
Gracias por levantar la voz contra la Trata de Personas, por esta visita a niños, niñas y adolescentes rescatados del abuso y explotación, albergados en la casa hogar “El Principito”. Por decirles que ellos son luz de nuestra oscuridad. Nuestro compromiso, desde donde estemos, para que eso sea así. A cerrar filas por la niñez de la Amazonía, del Perú y del mundo.
Solo te pido que le pongas más énfasis a lo de Sodalicio y todas las acusaciones contra los religiosos pederastas. Hablaste al respecto, pero sacude con mayor firmeza el árbol para que caigan esas manzanas podridas. Oraré para que así sea.
Yo me quedo, en lo personal, renovado en mi fe. Soy católico. Creo en Dios y en su hijo Jesús. En la iglesia como institución. Sé que tu misión no es fácil, que tienes miedo, que buscas fortalecerte en nosotros, lo dijiste el día en que fuiste elegido y saliste al balcón en la plaza San Pedro. Muchos siguen sin entender por qué tu pedido, porqué el Santo Padre, no solo reza y ora por nosotros, sino que pide que lo hagamos por él. Te sabes un humano, un mortal de carne y hueso, el hermano mayor, que no quiere caminar solo.
Gracias por la visita, gracias por mí, por mi familia, por mis amigos y lectores, por todo aquel que abre su corazón con fe. Gracias, por tu bendición. Gracias Francisco y te prometo que ahora más que nunca -más seguido- rezaré por ti.
viernes, 5 de enero de 2018
YO IQUITOS
Hoy es el cumpleaños de Iquitos, cumple 154 años de ser reconocido como primer puerto fluvial a orillas del Amazonas, durante el gobierno del Mariscal Ramón Castilla y Marquesado. Desde entonces mucha agua ha corrido por el río y hasta el majestuoso se ha retirado de nuestra ciudad.
Claro, que vienen muchos recuerdos a la mente, una serie de historias, pasajes y anécdotas de nuestra querida tierra, discursos escucharemos a montón, ceremonias de todo tipo y celebraciones ni que decir, para todos los gustos y disgustos. Por eso, he decidido hacer algo diferente, no escribirle nada en homenaje a la capital loretana, sino, intentar ponerme bajo el ropaje verde y frondoso de su piel tropical y decir lo que siente, desea y quiere de nosotros. Vamos ahí, entonces.
Yo Iquitos, Quiero ante todo, que no sean cochinazos. Que no me ensucien, que no arrojen sus basuras a mis calles. Qué es eso de comer aguaje, cidra o zapote y botar por la ventana las cascaras y semillas. Pero eso también va para los pipirinais, sí, aquellos que se dan de muy light, pero que no se hacen paltas para dejar en los sifones o, en plena vía pública sus botellitas de agua mineral y/o envolturas de sus snacks. Así, todos dicen quererme pero les encanta dejarme ante los ojos de todo el mundo como una tremenda cochina.
Yo Iquitos, deseo que seas buen ciudadano, que asumas tu compromiso para conmigo. Paga tus arbitrios y demás obligaciones, solo así les exigiremos a las autoridades que se preocupen más por mí. Y no dejes que te agarren, muchas veces, de pretexto para justificar su inacción.
Yo Iquitos, te pido que por mi cumpleaños siquiera limpies la telaraña de tu fachada, ya que si te pido que la pintes, de pronto me pones mala cara, aunque en serio, tu pared caracola y descuidada afean mi maquillaje. Pero si de pronto, le puedes meter una mano de pintura al frontis de tu vivienda, hazlo con colores bonitos, que armonice con el entorno, no seas huachafo, porque ni en carnaval merezco que me pongas pintarrajeada de tal manera. No te burles ni me faltes el respeto.
Yo Iquitos, debo llamarte la atención porque tienes la mala costumbre de tratar mal a los que me visitan. Los que vienen a mi casa deben ser bien tratados. Qué es eso de abordarles y cargosearles, peor que aves de rapiña. Porque abres tanto tu boca con aquel que viene del extranjero. Porqué lo que cuesta normalmente 5 a ellos les clavas 10. Eso es un robo. A propósito, no les peles sus cámaras, sus billetera o bolsos. No les estafes. No abuses del forastero. Eso es como matar a la gallina de los huevos de oro. Yo que lucho día a día por ser turística.
Yo Iquitos, te jalo las orejas mototaxista por loco e irresponsable. Que de tanto corretear por mis arterias, me levantas el triglicérido y colesterol. Mira la cantidad de accidentes que ocasionas, incluso con lamentables pérdidas de vidas. Pero eso también va para ti conductor de automóviles y motos, colectivos y camiones. Tal parece que les posee el demonio y se alocan. Me tienen con los nervios de punta.
Yo Iquitos, te emplazo alcaldesa y alcaldes, que arreglen de una vez por todas mis pistas, por qué se esmeran por mostrarme con mi cara shoro shoro, con la huella imborrable de estos surcos, grietas y huecos en mis pistas. Quiero que te saques el ancho de sol a sol por mí. Tanto has querido ser autoridad, encargarte de mí, así que no me hagas la vida imposible. Y tú, gobernador regional, no te hagas el desentendido, como que contigo no es la cosa, no mires por otro lado. Tú también tienes responsabilidades para conmigo.
Yo Iquitos, te imploro que seas un buen vecino. Que no estés peleándote con otro vecino de tu cuadra o de tu barrio. Bronqueate si quieres con los problemas que yo tengo y que no me dejan ser mejor, escalar y ponerme al nivel de otras ciudades del Perú y porque no, del mundo. No te hagas hígado por simplonadas, hijo mío.
Finalmente, te digo que, no seas bullicioso, no me dejes pelacha cortando los pocos árboles que me quedan. No sientas vergüenza de hablar como hablas, de mis comidas y bebidas. Edúcate, prepárate. Si te vas, vuelve luego a poner tu mejor capacidad profesional por mí. Haz que sea una isla bonita no solo en palabras sino en hechos. Comprométete a que mi próximo cumpleaños volveré a ser Iquitos la casa del Dios del Amor, para que sientas orgullo de haber nacido bajo el cielo esplendoroso de mi suelo tropical.
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