viernes, 20 de enero de 2017

Gestos positivos

Uno que regresa de un corto viaje y se encuentra con más de lo mismo. Las mismas broncas sindicales y las mismas jaladas de pelos entre políticos, y hasta entre autoridades. Y eso que desde fuera, uno tiene un panorama distinto, la perspectiva es otra, definitivamente. Pero bueno, esa es nuestra tierra, que hace un par de semanas celebró con el brillo de un pedazo de lata oxidada un aniversario más como puerto fluvial a orillas del río Amazonas.
Pero para qué seguir hablando de lo mismo, para qué seguir haciéndonos hígado por aquello que es patrimonio de nuestros líderes: la mediocridad y el egoísmo.
Por eso, mejor quiero resaltar cosas positivas que he descubierto en estos días. Sí, aunque parezca mentira o como algo que solo está en mi cabeza, pero felizmente no. Es algo que ocurre. Son actos y gestos que se presentaron gratamente, pero que, para variar, han pasado hasta desapercibidos.
Lo primero la actividad de la comunidad LGTB, donde resalta la Comunidad Esperanza Región Amazónica Loreto – CHERL, nos ha permitido comprobar que no todo es odio, violencia o agresión contra sectores de la población que luchan por sus derechos. Con pancartas y baners en cruces muy transitados de la ciudad, como en el ingreso al mercado de Belén, Próspero con 9 de Diciembre, y en el mismo centro de la plaza de Armas, provocaron la reacción positiva de la ciudadanía. Un pedazo de cartulina con una frase simple pero contundente: “Soy homosexual ¿Me abrazarías? Se leía en manos de un integrante de esta organización. Más de uno se imaginará que la gente le salió con cada cosa ofensiva y hasta agresiva, de pronto sí uno que otro por ahí. Pero lo que queremos resaltar es el gesto solidario, fraterno y respetuoso de muchas personas. Abrazos al por mayor fue lo que recibió en ambos lugares el joven. De mujeres, de hombres, de madres, de padres, de chicos y chicas de su edad, de niños. Todo esto está en parte de un video que ya se encuentra en redes sociales y que en lo personal me emociona hasta el alma.
Otra acción que me llamó la atención gratamente es leer en las redes el aviso de un establecimiento comercial. De un negocio, pues. De una empresa que de hecho existe porque busca lucrar y eso es válido. Sin embargo lo sorprendente es que tiene un aviso donde invita a las madres que están dando de lactar a sus bebés, para que si están cerca de su local, vayan y puedan darle el pecho a los recién nacidos con comodidad. Es decir, les brindan sus instalaciones para que a falta de lactarios que en esta isla -a la que llaman bonita- no existe, pues puedan acudir para este tierno y elemental momento de la alimentación de sus llullitos. Y por si fuera poco, les invitan un vaso de refresco o una taza de café a las mamás. Si a usted esto le parece poca cosa, yo le digo que no. Más si vivimos en una región donde la lactancia materna no es muy usual en perjuicio de las criaturas en sus primeros meses de vida. Promover de esta forma la cultura del chuchutero, es promover amor y vida. Así de simple. Por eso nuestro modesto reconocimiento a la familia Villacorta, propietarios de Cafezinho, la empresa que ha tenido esta genial idea. Además, como una turquita más para el café, allí brindan agua y comida para que esos animalitos que deambulan por las calles, al pasar por ahí puedan beber y alimentarse. A esto se conoce como responsabilidad social, pero le agregaría, compromiso para que esta ciudad sea mejor.
A propósito de animalitos abandonados. Jennifer Bonita Reátegui, es una reportera y conductora de noticiero en nuestra ciudad, por su labor periodística recorre todas las mañanas diferentes sectores de Iquitos en busca de información, en este afán se cruzó con un perrito abandonado, que estaba moribundo. Sin pensarlo dos veces le brindó atención y pidió ayuda a los serenos para que puedan trasladar al can a una veterinaria. Las redes sociales fueron fundamental para esto. Lamentablemente pese al esfuerzo de los médicos y del noble gesto de la colega, esta criatura de Dios murió, estaba muy grave. Cuenta la reciente historia que Jennifer abrazada de sus dos pequeños hijos lloró amargamente por esta indigna realidad. Casi en simultaneo, otra periodista, Carmen Chapiama, daba cuenta de una perrita que con sus crías estaba abandonada en plena vía pública y le llevó leche y algo de alimentos, pero pedía ayuda y albergue para la madre canina y sus críos. Terminamos de escribir estas líneas ignorando qué pasó con estos animales ignorados. En medio de este final triste, queda el consuelo y la motivación de estos gestos que nos pintan el mundo de otros tonos y por eso nos vamos tarareando con ganas la canción, Color esperanza.

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viernes, 13 de enero de 2017

No hundamos al ferry

Se anuncia con bombos y platillos la recepción del Ferry (modelo MUTAWA 203), en Isla Santa Rosa para el próximo 2 de febrero. Y esto ha provocado una serie de reacciones desde todos los frentes y para todos los gustos. Demás está decir que la mayoría de estas opiniones tienen una motivación tremendamente política partidaria. En resumen, la militancia tiñe, una vez más, e
l debate de un tema que debería ser tratado con seriedad, sensatez y conocimiento.

Se insiste mucho en querer saber quién es el padre de la criatura, el inventor de la pólvora, él que un día amaneció iluminado y ¡zas! nos salió con tal idea. Y vaya que hay una discusión sobre el inicio de esta historia. Qué esto se parió en la anterior gestión. Que no, esto es mérito del actual gobernador. Es un proyecto que se gestó y maduró en el gobierno central. Y saltan otros para señalar que es el Gorelor que se merece los aplausos. Incluso por encima del esfuerzo del sector privado.

Sin embargo consideramos que eso es lo menos importante, es intrascendente ante los retos que se nos viene junto a ese servicio de transporte fluvial. Calidad de puerto en Santa Rosa y hasta en Iquitos ¿Tenemos como para competir de igual a igual con Colombia y Brasil? En esa misma línea estamos ya preparándonos para la recepción de tal movimiento de pasajeros nacionales y extranjeros. Capacidad hotelera, restaurantes, transporte local, seguridad, servicios básicos, etc., estamos ya listos? No. Así de claros, contundentes y realistas. No lo estamos.

Ahora bien, que niveles de coordinación, reuniones, mesas de trabajo, planificación y qué de concreto ya tenemos como cartas ganadoras sobre, precisamente, la mesa. Las autoridades de todos los niveles ya pueden mostrarnos algo sobre el particular. Los empresarios, con la Cámara de Comercio Industria y Turismo de Loreto, nos pueden informar de lo avanzado al respecto. Tememos que estamos en pañales o, lo que sería peor, en nada de nada.


Ante esta preocupante realidad, cuando faltan poco más de 15 días para tal acontecimiento, creen ustedes que es de suma prioridad estar preguntándonos a quién le reventamos cohetes por lo del Ferry. No pues. No aprendemos la lección, seguimos en lo mismo. Arando en el agua, lanzando semillazos al sol, gastando baba y tiempo en cosas inútiles. Si hablamos de progreso pues no hagamos que se vaya al garete este navío desde su viaje inaugural. Solo les pido que recordemos aquellos vuelos de Faucett Iquitos-Cuzco-Miami. O los recientes Iquitos-Panamá de Copa. Solo dos ejemplos de que no vale alardear de estos logros si es que no se acompaña de un trabajo planificado. Solo así el Ferry llegará a buen puerto. Ojalá, decimos, ojalá.

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viernes, 6 de enero de 2017

De Iquitos, sí señores

Quiero sumarme a los que con orgullo han estado tecleando a favor de La casa del Dios del amor, tal cual lo llama en su canción himno, Raúl Vásquez. Aunque no sé qué tan cierto sea eso en estos tiempos, pero me suena más falso y hasta huachafo aquello de “Isla bonita”.

Lo cierto y concreto es que todos queremos decir algo sobre esta ciudad que nos vio nacer a muchos o adoptó  -y adapto- a otros tantos. Es que esta tierra como su propia comida tiene un nosequé que nos atrapa, su mishquina, pues.

Cada lugar tiene su particularidad y no voy a decir que este es el mejor del mundo y tampoco me tendrán haciendo leña del árbol caído. Porque hablar de Iquitos, creo yo, es como hablar de nuestra madre. Y nadie en su sano juicio diría una letra mala sobre la autora de sus días así esta ante los ojos de medio mundo sea una persona cuestionable.

Por eso mis queridos amigos escribiré desde la emoción desde el nivel del sentimiento, a Pulso de shungo  porque siento que en este momento en que estoy a bordo de un bus interprovincial, en el amanecer del aniversario de mi ciudad natal, no hay otra forma de hacerlo.

Iquitos es bacán, de ello no tengo la más mínima duda, esta ciudad se divierte 8 de los 7 días que tiene la semana, y siempre fue así, desde que tengo uso de razón. Domingo dobletea la gente.

Estos ojos castigados por la miopía galopante y la carnosidad implacable han visto por estas calles cosas increíblemente sorprendentes. Como cuando de niño miraba cómo unos ashi hombrecitos podían cargar mega costales de paja que era usado para hacer colchones o aquellas carretas de ruedas enormes tiradas por un caballo y donde nos trepábamos a escondidas del conductor, detrás de la carga, generalmente eran bidones de kerosene o petróleo.

Yo he visto jugar partidos a muerte en las calles de tierra de mi barrio o en la zona baja de Belén, donde un recio patacala le volaba la suela con toperoles y todo  los chimpunes de su rival. Hasta pelotas de cuero reventaban de un patadón. Me he ganado viendo cómo por esos años maravillosos atrapaban a los raterazos, toda la gente le seguía hasta atrapar al que osó arrancharle su monedero a alguna doñita, le entregaban a la policía pero después que le daban tremenda apanada hasta con semilla de humari.

Estas calles no siempre eran pistas, peor hueco hueco como ahora. En todo caso eran de tierra con una tremenda zanja en el medio, así eran los desagües. Y cuando les llegaba la modernidad ¡A bruto!, esas alcantarillas eran verdaderos túneles, nunca nos inundábamos.

Yo, arriba de los 50 años, pude ver al Amazonas cuando pasaba por Iquitos, y aunque con su bravura un poquito más y llega a la plaza de Armas su cauce. Ahí sí era pues, muy cierto eso de: Iquitos a orillas del Amazonas, el río más caudaloso del mundo.

Yo caminaba por la orilla o me pasaba de lancha en lancha, vendiendo gelatina, desde Palcazu (Julio C. Arana) hasta Ricardo Palma, límite del malecón Tarapacá.

Yo me bañé en Pampachica, Pucayacu, Santa María del Nanay. Pero también en las playas del Amazonas al frente de Iquitos. En una balsa en medio del largo de Moronacocha aprendí a nadar tragando harta agua gracias a un temerario empujón de un amigo. Era campeón cruzando Santo Tomás a brazada limpia descansando en medio río haciendo “el muertito”. Me tiré del trampolín de los Leones cagándome de miedo, en las losetas rotas de la piscina de la Gran Unidad MORB me rebané varias veces el pie, y claro, La Carmencita, entre todas, era papayita y un vacilón.

Ha cumplido 153 años y yo abrí los ojos en este pedacito de selva justo en su centenario. Desde entonces fue un amor a primera vista, se le quiere, a tal punto que sales unos días y se le extraña. Que tiene problemas, que sus servicios son de lo peor, que la basura esta en las calles y la putrefacción en los gobiernos. Es cierto.

Que ya no somos tan unidos como antes, que ahora preferimos sacar cara por un color político o sacha líder, y no por nuestra ciudad o región. Sí, todo eso nos pasa, pero guardo fe que cuando mis ojos se cierren mis hijos sientan el mismo orgullo y amor por esta cuna del sol y misterio.

Dios bendiga a los iquiteños, que nos de fortaleza para que sigamos haciendo el camino a su grandeza.


Por eso, mirando al cielo doy gracias a la vida, porque al permitirme nacer en Iquitos, ya me ha dado tanto.

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viernes, 9 de diciembre de 2016

Mis ídolos de la radio

Me remonto a aquellos años cuando comencé a escuchar y disfrutar de la radio, es decir hasta donde mi memoria me alcanza, eran tiempos en que no llegaba aún la televisión a Iquitos, estoy hablando de finales de los 60 e inicios de los 70. ¡Qué momentos aquellos! Fue ahí que me enamoré de este mundo maravilloso de las comunicaciones. Hijo único y para no aburrirme y pasarla bien soltaba en libre vuelo mi imaginación y me inventaba que mi cuarto era una cabina de radio, me hacia el cantante, narraba partidos de fútbol de la primera división de Iquitos, leía periódico como narrador de noticias, etc.
Me gustaba radio Loreto “La insuperable”, desde mi casa de la cuadra 11 de Aguirre iba ‘tirando pata’ hasta la emisora en su local de siempre en Arica, recuerdo que tenía su auditorio y desde ahí uno podía ver como hacían radio esos ‘monstruos’ de la radiofonía loretana: German Peralta Tang, Miguel A. Villa Vásquez, Víctor Manuel Velásquez Cárdenas entre otros que ya están en la gloria del señor.
Disfrutaba de radio Eco “Sí mi amor” -cuando estaba en aquel segundo piso de una casona de Próspero, entre San Martín y Ricardo Palma-, sobre todo a mediados de aquella época setentera, cuando la voz fresca y cautivante de dos señoritas hacían que no me despegue de la programación musical. Hablo de Fina Cetraro y Nelly Varela. Quienes con sus uniformes de colegio, creo, de las aulas volaban a la cabina de la emisora de don Marcos Panduro Rivadeneyra. Demás está decir que ambas rompieron esquemas porque esos años predominaba fuertemente la presencia de voces masculinas en el dial.
Atlántida “La fabulosa” tenía lo suyo, sobre todo cuando entró a la era de la FM, al igual que La Voz de la Selva – hasta ese entonces, solo se escuchaba radio en AM y Onda Corta en Iquitos-, coincidentemente ambas emisoras tenía llegada a todo el departamento de Loreto e incluso más allá de las fronteras nacionales. Claro, cada una con su estilo y sello institucional. Recuerdo que la primera voz que escuché en la Frecuencia Modulada fue la del gran Pablo Rojas Montalván. Y los cuentos de Rosita Nilson como que sonaban mucho más bonito en LVS. Lo mismo que la de Ida Casanova.
En realidad me gustaba gastar la perilla del dial de mi radio transistor recorriendo de punta a punta las frecuencias. Claro, no había las emisoras que hay ahora, eran pocas, quizás porque la calidad no viene por montones. Amazonas, Samarén, Nacional, también las escuchaba.
Estoy seguro que más de uno de los muchachos de ahora que creen que gritar y parlotear como loros epilépticos es lo máximo de la locución, pues pedirían que la tierra les trague si hubieran escuchado esas voces ¡Señoras voces! Pero no solo era eso, también era dicción, vocalización, cultura general, naturalidad, carisma y profesionalismo. Esa gente se preparaba, para ellos la improvisación no era sinónimo de salir a decir o hacer lo que les daba su regalada gana. Todos esos ingredientes hacían que los oyentes disfruten de un cóctel incomparable día a día.
Por eso no puedo dejar de tener en mi recuerdo y corazón, a mi tío Mauro Llerena (+) –La voz oficial de las actividades oficiales de esos años-, Moisés Chang Macedo (+), a Herman ‘Chicho’ Vertiz Alarcón (+), a Andy Chu Vela (+), a Carlos Aquiles García Ruiz (+), a Edwar Abecasís Mori (+), entre otros reconocidos hombre de radio.
Luis Millones Medina, Luis Weisselberger Vílchez (+) –el que confió en mí y me dio la posibilidad de tener mi propio programa en la tele-, Walter Bardales Abarca en los programas de la socialité y en los primeros programas musicales de la tele, Walter Hinostroza (+), Luís Tafur (+) en “Panorama” de radio Eco y luego en Amazonas junto a Teddy Bendayán (+), Julio “el chato” Ríos Córdova… y nombres que se me escapan de esos años cuando preparaba maletas para ir a Lima, después de terminar el colegio.
Pero también quiero tener presente a los que con los años me brindaron el honor de ser mis amigos y de los que aprendo hasta ahora escuchándolos o en una conversa que la vida nos regala de tanto en tanto. A José Ángel ‘Pepino’ Verea Chávez –Tan bueno como él solo, tanto así que lo quisieron llevar a trabajar en esos años a los EE.UU – . A Glorio Alfonso Yalta García, con su interminable “El Recreo de vaporito”. A Luis Luna Paredes, el popular “Lulú”. a mi profe Víctor Hemeryth -qué fue mi primer entrevistado grabadora en mano en una feria de ciencias en el San Agustín-, a un chiquillo de nombre Raúl Herrera Soria que narraba los partidos en el viejo Max Agustín. A mi ahora vecino Hertz Hemeryth Oliveira, al que ya veía en la tele cuando venía de vacaciones en Navidad.
Una mención especial a Don Tito “Shicshi” Rodríguez Linares, leyenda viva de la radio loretana, a quién ahora confianzudo tuteo con su aval de maestro y amigo. A don Demetrio Díaz Souza que con su programa “Carta Blanca”, a veces nos decía que de pronto “hoy no toca” o sólo una “sopita de pensamiento”, -me lo encontré el otro día en una reunión y me regalo el honor de un gran y cálido abrazo… y queda un proyecto dando vueltas por ahí con él-.
Entre idas y venidas hasta mi retorno definitivo a Iquitos, me encontré con otras voces y otras radios, de hecho ya la Televisión había llegado a comienzos de los 70. Tigre y Amazónica eran las preferidas y se imponían a finales de los 80. El maestro Luis Luppi, chileno que vino a enamorarse y quedarse en estas tierras nos regalaba “Tus tigrillos favoritos” al caer la tarde. Junto a él jovencísimo Charly Najar y su “Oro puro”, Abner Urresti, Robert Alvarado, Carlos Iván, Omar Peixoto, Licett Rodríguez, Franco Meléndez… Carlos Ruiz, Edwin Meza Jr., son de esa camada de buenos locutores. Por aquí estuvo por esos primeros años de la década de los 90 Aldo “el loco” Díaz –voz en off de Gissela en el Gran show- También estaban los experimentados Manuel Rojas y Javier Pereira -armaban la jarana al mediodía y lo siguen haciendo-, Al gran Omar “el muñeco” Vela Culqui. Cómo olvidarme de Carlos “El che” Martínez Chávez, lo conocí cuando trabajaba en radio Eco, gran tipo. A mi amigo Carlos Pérez Luna, dueño de una incomparable voz.
Pero ahora también hay voces y estilos como para quitarse el sombrero. Después de Nelly Varela no escuché una chica con una capacidad y carisma para estar frente a los micrófonos de una radio que Jaya Weisselberger, ella convierte a su cabina en una fiesta, en su cuarto, en su rincón personal donde hace de las suyas. Se fue a Israel y volvió este año “Sin control”. Dino Soria hacía muy buenos programas de radio, me gustaba mucho.
De los chicos, actuales me quedo con el jovencito Ellinson Bullosa, Ghiano Rojas por su capacidad de programador, sin quitarle sus méritos al flaco Alan Ruiz. Mi “papachito” Erwin Mafaldo ha crecido un montón. El aun gordo Roberto Quevedo y su personalidad carismática. Y ni que hablar de Bertha Araujo, Melina Flores y la romántica Veruska Celeste, hermosas voces femeninas.
Mencionó en estas líneas a los que me marcaron como oyente, a los que recuerdo con cariño, a los que soy su hincha, convicto y confeso. Usted puede tener los suyos,  y de pronto cuando esto ya esté en sus manos y ante sus ojos, me dé cuenta que me olvidé de alguien o algunos más. Eso pasa. Pero en los que nombro mi saludo a todos los locutores y operadores, a los hombres y mujeres que hicieron y hacen de la radio el mejor medio de comunicación por su cercanía a la gente.

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viernes, 11 de noviembre de 2016

A la casa no se pasa


A ver…, esto de protestar ante la casa de una autoridad no es de ahora, ah. Quizás por eso les resulte normal, tan normal como quemar llantas, lamentablemente. Por eso recordaré solo algunos episodios de estas acciones.
Protesta de maestros que llega a la casa de Robinson Rivadeneyra, entonces presidente regional de Loreto. Gritos, arengas, lemas e insultos. Por si fuera poco, huevos arrojados a paredes y ventanas. Eran las 6.30 de la mañana de un día laborable. Se entenderá que en esos instantes la familia desayunaba y los hijos estaban por salir al colegio.
La entonces autoridad, abrió su puerta y dijo “voy al Sutep”, la seguridad y el chofer prepararon la camioneta, pero Robinson sacó su moto y manejó hasta el local magisterial, y fue a increpar a los dirigentes que estaban ahí, que si tenían un asunto personal le digan y lo arreglaban ahí mismo. Los dirigentes, entre ellos el secretario general Cliver Sotelo, se disculpó y lo mismo hizo a través de los medios de comunicación.
Pobladores que llegan a la casa del gobernador regional Fernando Meléndez, ahí nomás a los meses de haber asumido el cargo. Igual, con gritos, arengas y unos ajos y cebolla a la hora del desayuno. La familia se asusta, los hijos más y la seguridad saca a la autoridad redoblando esfuerzos, quien va rumbo a su despacho en el Gorelor.
Urbanización Río Mar, la bulla y el tumulto despierta a los integrantes de la familia del alcalde de Belén Richard Vásquez, trabajadores reclaman el pago de sus haberes y otros beneficios. La protesta es transmitida en vivo por los noticieros radiales, luego más tarde las imágenes de la misma se difundían en la televisión local.
Y así, hay otros momentos vergonzosos como condenables. Atentados contra la tranquilidad y privacidad de las familias, que no tienen nada que ver con la buena, mala o pésima gestión de la autoridad elegida por la misma población.
Contra la vivienda del extinto alcalde Max Meléndez, a cuyo interior fueron a arrojar basura. Contra La también fallecida alcaldesa de Punchana Delicia Manzur, cuya casa por estar en una céntrica avenida del distrito era blanco permanente de protestas, al punto tal que el 24 de octubre del 98 la saquearon y prendieron fuego. Plantones y protestas ocurrieron contra el domicilio de Yván Vásquez, de Raúl Chuquipiondo, José Vela, Chávez Sibina, entre otros. Y hasta en las viviendas de directores regionales, sobre todo de Educación y Salud.
Ni a las actuales, ni a las del pasado, ni a las del futuro. No estaré nunca de acuerdo, no le encontraré justificación para cruzar la línea del personaje público, que es la autoridad, con la del ciudadano, consecuentemente su espacio familiar, que es privado.
De igual manera, estamos de acuerdo con la protesta porque es el derecho que tenemos las personas para mostrar nuestro descontento, malestar e indignación contra la injusticia, el abuso y la mala gestión de un gobernante. Sí señor, ese derecho además está contemplado en la Constitución Política del Perú. Pero eso no tiene por qué empujarnos a cometer excesos, a cruzar la finísima línea que por castigar al funcionario público se afecta a su familia.
Si protestamos contra el malo por qué debemos hacer cosas malas. Si protestamos contra los que pisotean nuestros derechos porqué entonces lo hacemos nosotros. Si ellos son de lo peor nosotros no. Si ellos se tiran al río nosotros no. Eso de, el que a hierro mata a hierro muere, se practicaba en los años primarios de la civilización o sociedad.
Finalmente digo, no les damos acaso pretexto para querer deslegitimar nuestras justas acciones. No pisamos fácil y hasta inocentemente el palito para ponerlos en plan de víctima a los que nos gobiernan.
El culpable de la no atención a las demandas del Sutep fue el presidente Rivadeneyra, de poner oído sordos a los trabajadores de Belén el alcalde Vásquez, el de no cumplirle a sus seguidores el gobernador Meléndez. Y el de las pistas en mal estado del centro de la ciudad, sin duda alguna la alcaldesa. Pero jamás tienen que cargar con esas culpas, responsabilidades y errores, sus familias.
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martes, 4 de octubre de 2016

Tu día

Hoy desperté como todos los sábados, sin el apuro de tener noticiero, por lo tanto se duerme un poquito más. Y me encontré en las redes, principalmente en el Facebook, con un fuego cruzado de saludos, una hemorragia incontenible de felicitaciones, una tormenta de buenos deseos para y entre periodistas.
Y se puede leer de todo, hay para todos los gustos. Comentarios en buena onda, de buena vibra, pero, déjenme decirles, que a miles de Kilómetros se percibe el olor hipócrita de algunas menciones, varios tienen el perfume rancio de la mala leche. Te deseo lo mejor, pero en el fondo me cago en tu cara cuando metes la pata, cuando fallas. No ves que debemos ser infalibles.
Pero creo que este día viene a ser para nosotros que nos queremos tanto, como una especie de Navidad, donde nos olvidamos de todas las ofensas y nos damos el abrazo de paz y amor. Así que, para adelante no más, que nadie nos quite lo bailado coleguitas, que nadie pretenda, justo hoy, bailar marinera con zapatillas de atleta sobre nosotros. Untémonos de manteca de boa y que nos resbale el qué dirán.
Esta no es una chamba fácil, es tremendamente brava y complicada, porque cada día nos recibe con un menú diferente, cada que amanece tenemos sobre la mesa nuevos insumos, datos y detalles, esas madejas de todo color con las que tenemos que tejer y armar la información para que la ciudadanía este debida y responsablemente informada. Por lo tanto, hay que estar preparados, hay que aprender a cada instante, para que el mayor y mejor reconocimiento que puede tener o recibir los hombres y mujeres de prensa venga en dirección correcta, del público. Sí señores. No del poder, no de la autoridad de turno, eso está bueno para la vitrina y el ego legítimo de cada quien. Se saluda. Pero que eso no nos lleve erróneamente a creer que alcanzamos la gloria o las estrellas. Eso es fatal.
En lo personal, no voy a agasajos, ceremonias, reconocimientos y demás frivolidades que organizan, dizque en nuestro honor las autoridades o instituciones. Porque, salvo honrosas y contadísimas excepciones, nunca me cuadró en la cabeza esos gestos oportunistas y convenidos de aquellos que durante todo el resto del año, nos dan de portazos en la cara cuando vamos en busca de información. Los militares, son el mejor ejemplo de ello. Prefiero por eso, tomar una gaseosa piñita, aunque sea fiando en la bodega, entre compañeros, entre nosotros, con la nuestra y si no hay, chanchita pues. Ojo, que no es lo mismo decir, con los chanchos. Pero por encima de todo y todos disfruta de este día, tu día, renovando el compromiso de ser mejores y luchando por sacarle con honestidad brillo a tu nombre en el periodismo. ¡Enhorabuena!

MI CONGRESISTA, TU CONGRESISTA, NUESTRO CONGRESISTA

¿Qué espero de los candidatos al Congreso de la República? Pues no mucho. Algunas cosas simples y sencillas. Porque a estas alturas de ...