domingo, 6 de octubre de 2019

ES MEJOR SER CORRECTO QUE CORRUPTO

Tras los lamentables y tristes sucesos que acaban de ocurrir en el país, ya más calmados y en modo reflexivo, solo nos queda dejar la euforia por un lado y la terquedad por otro. Si no somos capaces de reconocer que hay una polarización, una jalada de cuerdas incansable en la vida política del país, pues estamos fregados. 

Si hay algo que me preocupa en lo personal es que nuevamente la gran mayoría, “el pueblo", respalda la decisión presidencial de disolver el Congreso. 
Y basta tener dos dedos de frente para entender que eso era una situación que caía por su propio peso. No de madura, la fruta se caía sola de podrida. Por eso tras el Mensaje a la Nación del jefe de Estado, Martín Vizcarra, las plazas y calles en gran parte del territorio nacional fueron escenarios de manifestaciones y movilizaciones celebrando tal medida. 

Y a pesar de aquella polarización que hablo, no debió sorprendernos como el más de izquierda con el más de derecha, abrazados gritaban a voz en cuello: “Fuera esos corruptos". 

Las redes sociales también han servido para leer, leer y releer, cada cosa vinculada al tema del momento. La disolución del Congreso de la República. 

Vaya la cantidad de defensores de la democracia, luchadores descamisados contra la corrupción. Ahí estaban aprovechando la coyuntura política para vender su pescado, para llevar agua a su molino. Una vez más nos quedó clarito aquello de: a río revuelto, ganancia de politiqueros. 

Y todos sabemos quién es quién en esta comarca del señor. De los consecuentes, de los que fieles a sus principios, ideologías y, hasta de los que tienen intereses legítimos partidarios; de ellos no hablaré. Yo respeto la consecuencia y congruencia en lo que dicen y hacen las personas. 

Pero, no me pidan que evite reírme en la cara pelada de todos aquellos y aquellas, que están disfrutando de su hora loca politiquera. A ese circo también hay que rechazar con la misma dureza y firmeza. 

Veamos. Qué de serio hay en la posición de los que dicen luchar contra la corrupción y por eso celebran que ya se fueron a su casa estos 130 congresistas, principalmente los fujimoristas y apristas.

¡Uf! Qué indignados se muestran. Pero, ante los indicios, malos olores, denuncias e investigaciones sobre corrupción en las instituciones donde laboran o en la gestión del cual forman parte, ahí si no dicen ni pío. No se manifiestan ni a media voz. No se les ve ni se les escucha. ¡No se oye, padre! 

Para quien, en esta región nuestra, es novedad o desconocido los escandalosos hechos en el Gorel, en las municipalidades, direcciones regionales y ugeles, por ejemplo. 

Pero, pregunto. ¿Estas respetables damitas y caballeros, que hoy vociferan y escriben su rabiosa posición contra la podredumbre en el poder Legislativo, los han escuchado o leído, siquiera media palabra, sobre las cochinaditas que están, ahí no más, frente a sus narices? 

¡No! Y saben por qué, pues porque ellos practican eso de que los corruptos solo están en la vereda del frente, en la otra orilla. En mi casa, en mi grupo político, en mi gestión no pasa absolutamente nada. Todo está muy bien. Es el país de las maravillas. 

Corrupto es también el que se hace el loco con las pendejadas de su corrupto. Es aquél que se pasa la vida señalando al otro para distraer la atención sobre, precisamente, su corrupto. Ojo con eso. 

O eres o no eres. Debemos ser muy serios, claros y transparentes con nuestra posición.  La lucha contra la corrupción, debe ser implacable, tolerancia cero. Venga de donde venga y sea quien sea. 

No vale ser, por tal contundente principio, convenido, calculador, doble cara. Eso es hipocresía pura. 
Debemos dejar de practicar y normalizar aquello de “mi corrupto no es más corrupto que el tuyo". Muy por el contrario, creo que debemos rescatar valores adormecidos o perdidos, porque es mejor, mucho mejor, ser correcto que corrupto. 

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martes, 1 de octubre de 2019

UN EQUIPO SOLIDARIO Y CON SALUD


Hoy es el Día del Periodista. Y eso hace que las últimas horas mi corazón este latiendo entusiasmado por la celebración –seguro por eso me lanzó una alerta-, pero no una festividad como se acostumbra, como se estila y con todo derecho. Yo hablo de una jornada donde podamos afianzar nuestro compromiso asumido tras los momentos difíciles que como gremio nos tocó vivir.

Mucho se ha hablado de que el periodismo es una de las profesiones más peligrosas y riesgosas del mundo. Y es que en diferentes puntos del planeta no hay día en que un hombre o mujer de prensa no sufra una agresión, un atentado, es herido o, lamentablemente, pierda la vida por buscar la información.

Eso es cierto. Pero, en estos casi dos meses, se ha afianzado el deseo de mirar para adentro y reconocer que, al menos en el medio local, somos muy descuidados con nuestra seguridad y nuestra salud. De eso debemos preocuparnos nosotros en primera persona. Nadie más que uno mismo se responsabilizará de eso.

Si a eso sumamos que la gran mayoría laboramos de manera independiente o en vínculo laboral informal con los medios o empresas de comunicación. Donde te pagan hasta menos del sueldo mínimo, o con publicidad, o con un porcentaje de lo que por ese concepto ingresa.

Estos golpes recibidos por el accidente, enfermedad o muerte de queridos colegas, nos ha empujado a unirnos en medio de nuestras diferencias. Al sentirnos desprotegidos y solitarios, por lo tanto vulnerables, nos acercamos, nos encontramos. Despertó la necesidad de ser grupo, de compartir y apoyarnos.

Así nació el Equipo Solidario. De la nada, sin querer, sin mayores gestiones, tramites y papeleos. El dolor, la preocupación y el ánimo de ayudarnos, ha simplificado todo. Hemos vencido los escollos, vamos avanzando esquivando las piedras –que las hay- en el camino.

Una colecta, un campeonato, un empadronamiento de todo aquel que voluntariamente forma parte del grupo. Más allá si es colegiado, ANP o FNP, más allá del medio de procedencia. Fueron concretándose en la ruta solidaria. Y en el marco de esta significativa fecha, decidimos celebrarlo de una excelente manera.

El sábado 28 se realizó la campaña de salud “UN PERIODISTA SANO, INFORMA MEJOR”, que benefició a los integrantes de este grupo así como a colegas de los diferentes gremios e incluso, familiares de muchos.

La jornada fue posible gracias a la Diresa Loreto cuyo director compartió la iniciativa del Equipo Solidario y lo organizó como el mejor homenaje a los periodistas en su día. A la actividad se sumó la ANP que facilitó su local institucional con toda la predisposición del mundo.

De hecho tenemos que seguir avanzando. Solo se está dando algunos pasos, pero aquí estamos firmes para seguir logrando subir esos peldaños. La meta es que los hombres y mujeres que se dedican día a día a brindar información, con sol o con lluvia, cuenten con un seguro de salud y contra accidentes.

El sábado, al final de la jornada, fue gratificante observar a los colegas, después de la inmunización contra fiebre amarilla, influenza, etc.; triaje, peso, talla y medidas corporales; muestras de sangre para despistaje de triglicéridos, colesterol y diabetes. También consulta médica para cada uno de ellos. 

Todos compartiendo y conversando sobre su experiencia y resultados. Haciendo compromiso para seguir las indicaciones de los médicos. Tanto así, que el domingo muy temprano ya estaban trotando en la plaza más cercana a sus domicilio. Eso no llena de satisfacción y orgullo.

Mención especial a todos y cada uno de los profesionales de la Diresa Loreto que estuvieron presentes en todas las horas de atención. Doctores, enfermeras, laboratoristas, personal de comunicación. Muchas gracias por su tiempo y porque ahí se informó que vienen otras jornadas en las próximas semanas.

Esta es la forma diferente de celebrar nuestro día. Sin duda no faltará el tradicional brindis, pero más importante que hacer salud, estamos entendiendo que es tener salud. Un abrazo a todos mis hermanos reporteros, periodistas y comunicadores. Qué tengan un extraordinario 1 de octubre. Juntos lo podemos todo… y vamos por más.

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domingo, 22 de septiembre de 2019

MIGRANTES XENÓFOBOS


El año 1980, un grupo de civiles cubanos ingresaron a la fuerza a la embajada de Perú en La Habana, lo que dio origen, meses después, a una de las más grandes migraciones, 125 mil personas de la isla hacia los EE.UU., a la que el mundo conoció como el éxodo del Mariel. No demoró para que a los actos delictivos que se registraran en las calles de Miami le pusieran la marca registrada de los recién llegados. Droga, prostitución, robos y asesinatos, eran titulares en los medios de comunicación locales. “Fidel (Castro) abrió las puertas de Cuba para que vayan a USA, a la escoria de su país”, es lo que se decía en la época. Expresión tremendamente injusta con los miles y miles de gente honesta y trabajadora que llegaron al gran país del norte en busca de un destino diferente.

A lo largo de estos años, hemos sido testigos de esas salidas sacrificadas de su país de origen de caravanas dramáticas de seres humanos que, poniendo sobre el hombro el equipaje de su esperanza o porque huyen de una situación insostenible en la tierra que los vio nacer, cruzaban fronteras y mares, venciendo kilómetros de distancias para llegar como refugiados a otras naciones.

Lo que ahora ocurre con los venezolanos no es, desgraciadamente, la primera “avalancha” de personas de una nación a otra. En mayor o menor cantidad llegaron en su momento, chinos, japoneses, judíos, musulmanes, cubanos, colombianos y europeos huyendo de las guerras mundiales; de las crisis económicas y políticas, del segregacionismo.

A Iquitos, llegaron muchas de estas personas, desde su origen la casa del Dios del Amor albergó a ciudadanos de diferentes lugares del mundo. Incluso en los tiempos del terrorismo, nuestros mismos connacionales, dejaron sus terruños despavoridos porque Sendero Luminoso y el MRTA sembraron la muerte y el terror, en alianza con el narcotráfico. Desde mediados de los 80, familias enteras se instalaron para rehacer sus vidas y surgir empresarialmente por estos lares.

Hoy tenemos a muchos colombianos y venezolanos, de hecho, hay de todo. Lamentablemente un porcentaje de estos exiliados se han visto involucrados en una serie de delitos. Pero resulta muy injusto y hasta inhumano, que por culpa de estos, se tenga que lapidar y señalar a todos como lo peor de lo peor, de los que habitan este planeta.

Acaso no nos incomoda, sufrimos y nos duele en el alma, cuando a los peruanos en el extranjero -muchos de ellos familiares, amigos o conocidos nuestros-, les meten en el mismo costal, todo porque hay muchos que por buscar la vida y el dinero fácil se vuelven protagonistas de las noticias policiales. Ahí están los “peruchos”, repudiados y alojados en gran número en cárceles acusados principalmente por tráfico de drogas, estafa, robos y hasta asesinatos. Es que de todo hay en la viña del señor, en todos lados se cuecen habas. Hay buenos y malos. Pillos y honestos. Vagos y chambas, aquí y en la “Conchinchina”. No seamos pues, migrantes xenófobos.

Por eso, nos resulta tremendamente indignante, que con una temeraria facilidad, con un tufillo discriminador y xenófobo, se pretenda medir con la misma vara  a todos los forasteros. En estos tiempos donde generalizar es el gesto más irresponsable y cobarde, solo nos queda rechazar con firmeza esta cultura del odio contra todo aquel que viene de fuera.

Si alguien comete un delito, pues sin contemplación alguna que vaya a parar a la cárcel. Sea quien sea y venga de donde venga. Eso lo tienen muy claro, incluso, los propios extranjeros, quienes por esta triste y dolorosa realidad se ven obligados por el griterío de la muchedumbre y, consecuentemente, la presión mediática, a cargar tan pesada cruz.


Por tantos. Por los más. Por el mayor porcentaje de migrantes -principalmente venezolanos y colombianos- honestos, trabajadores, buenos vecinos, gente de bien, personas respetuosas y respetables. Ya basta de tanto odio irresponsable y simplón.

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lunes, 16 de septiembre de 2019

DOS MUJERES MÁS QUE IMPORTAN, SI LA VIDA SIEMPRE ES ASÍ

Cuando nos dejamos llevar de la primera impresión o la apariencia de una persona, fácilmente caemos en prejuicios y hasta sentenciamos a la hoguera al que todo el mundo, bajo ese criterio, señala y condena.
Somos una sociedad donde, lamentablemente, el machismo asolapado hace de las suyas, y lo que es mucho peor, Marca y señala el rumbo de la opinión con olor a muchedumbre.
Así, es fácil tirara la piedra y esconder la mano, que se señale con el dedo inquisidor a quien se nos de la regalada gana y que todos los demás, se sientan identificados con la jauría infame.
Ayer, como quien no quiere, me enganche con El Valor de la Verdad, de Beto Ortiz, que tuvo de invitada a Génesis Tapia, una chica de la farándula, que tuvo su momento de gloria, hace poco más de un lustro.
Aquella joven que bailaba en los grupos cumbiamberos, que ilustraba las contratapas de los diarios chichas casi como Dios la trajo al mundo, que tuvo su paso como actriz cómica en Risas de América. Es decir, una de las privilegiadas de los medios y que por su sensualidad y hermosura estaba en la selecta lista de las mujeres más deseadas del país,
Sin embargo, su vida se puede resumir en: "por fuera flores, por dentro temblores". ¡Sismo, terremoto, tragedia, diría yo! La artista confesó que fue violada por la entonces pareja de su madre biológica, cuando tenía 14 años.
Quiso matarse, tomando veneno para ratas, mezclado en un vaso con leche. Los médicos de un hospital la salvaron, pero no de sus traumas.
Otra pareja de su madre, era drogadicto. Golpeaba e insultaba a la señora, mientras ella se encerraba en un cuarto con sus hermanos menores.
A la mayoría de edad, busco refugiarse en al guíen que la protegiera como padre, un oscuro empresario dueño de una cadena de salsotecas limeñas, la terminó convirtiendo, según sus propias palabras, en un estropajo humano. La agredía física, verbal y psicológicamente las veces que al miserable se le antojaba. La tenía bajo amenaza de muerte a ella y sus abuelos que la criaron, para que no lo denunciara.
Ella actualmente tiene 3 hijos, por los que ella da la vida, ha roto cadenas de su triste y doloroso pasado, para darle un presente y un futuro de amor a sus niños. "Dios nunca abandona, sino dejó que me muriera, fue porque tenía para mi el maravilloso regalo de ser madre y eso lo vale todo", señala con orgullo y sin odio en su mirada.
Hace unos días, en Iquitos, se hizo pública una denuncia de presunto abuso sexual por parte de una funcionaria contra el alcalde del distrito de San Juan. A quien, también por esos días, se le vio en un video recibiendo fajos de billetes para favorecer, aparentemente, a un empresario desde su condición de autoridad edil.
La señorita o señora, de nombre Silvana Olivos, inmediatamente, ha sentido en carne propia, la arremetida desde todos los frentes de los simpatizantes del burgomaestre. Redes sociales, medios de comunicación, mensajes y hasta gritos callejeros de gente que la tilda de lo peor.
Por qué esperó tanto tiempo para denunciar. Ella tiene sus anticuchos cuando trabajaba en tal o cuál gestión. Una mujer decente no se mete al cuarto de un hombre en un hotel. Quien que está por ser violada tienen tiempo de tomar fotos. Porqué si el día es día y la noche es noche, tuvo la osadía de hacer tal denuncia. Etc., etc., etc.
En el primer caso, de Genesis, su pasado la condena, su trabajo en el espectáculo la desacredita para cualquier denuncia seria. Y en lo que respecta a Silvana, profesional en Negocios Internacionales, su carácter alegre, el que sea extravertida, que le guste tomarse selfies con cuanto personaje pueda, de igual manera, la cercenan en su derecho a denunciar un abuso sexual. Quién le manda a ser así. Ahora que aguante.
Mujeres estereotipadas, así como ellas, tienen que aguantar por tanto, la arremetida salvaje de esta cultura y sociedad machista. Como son coquetas, entradoras y juguetonas. Que se peinan o se visten así o asa. Por como bailan, caminan y miran. Porque tienen el atrevimiento de tomarse de pronto un trago. De entrarle al juego sensual a un hombre, pues ni modo, la noche o jornada tiene que terminar en sexo. Ellas no tienen derecho a decir ¡Basta, hasta aquí llegamos! Eso solo es facultad única y exclusivamente del hombre con H de macho.
Demás esta decir, que el "reconocido y famoso" empresario que casi mata a Genesis Tapia, sigue haciendo su vida de siempre, muy normal.
En tanto a Silvana Olivos, por todo lo expuesto, la censura pública, le grita que no se atreva a denunciar a alguien que es una autoridad y tiene poder.
En medio de todo, como yo, hay cientos, miles de personas, mujeres y hombres, que lo mínimo que exigimos es que se investigue y se haga justicia. La Constitución y las Leyes de nuestro país, son claras. Se tiene que castigar a los culpables de las agresiones y violencia contra la mujer. Y la difamación y deshonra a la dignidad de las personas también. Claro, la puntería está mal orientada. Le tenemos en la mira a la que denuncia y no a los que deben administrar e impartir justicia.
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domingo, 23 de junio de 2019

SU MAJESTAD EL JUANE

Es cierto que se puede comer juane cuando a uno se le antoje, cualquier día, a cualquier hora, pero los paisanos de la selva peruana saben que nada se compara al momento supremo de disfrutar de esta delicia en la fecha central de la fiesta patronal, el mismísimo 24 de junio. ¡Eso es cosa de dioses, señores!
Porque no me dejarán mentir que no es lo mismo comprarse un juane y comerlo en cualquier circunstancia, a sentir que se toca el cielo saboreando uno preparado por las santas manos de nuestra abuela o madre, en cuya preparación incluso uno participa.
Sí, porque eso es un rito, es tradición familiar, es parte de nuestra cultura. El juane une, todos en casa participan en su elaboración. Desde los más chicos hasta los de mayor edad. Para hilachar la fibra de bombonaje con el que se le amarra, limpiar y amortiguar las hojas de bijao -si son las wira wira, mejor-, sancochar los huevos duros y batir otros más para mezclarlos luego con el arroz ya guisado, así como cocinar las presas de gallina cuya sustancia es el mejor levanta muertos del mundo. Es decir, lo que faltan son manos para la preparación, todos bajo el mando de la más experta.
El juane es comunión, es compartir, desde la cocina hasta el comedor. Incluso va más allá, a la casa de los compadres, otros familiares o vecinos queridos. Hay un intercambio de chichas y juanes, pues.
El día de San Juan, en las regiones de la selva, no hay hogar donde no se desayune, almuerce y cene, juane. A algunos les gusta fríos, a otros calientes -a mi eso me da lo mismo-. Eso sí, acompañado de su frejolito ucayalino mela mela; de su inguiri -plátano verde sancochado- o maduritos fritos; de su salsa de cocona, con su pepino picadito con cebolla y ajíes charapitas. Y claro, infaltable su chicha regional, en su punto.
Por todo esto y mucho más, su majestad el juane es el plato típico más popular de la Amazonía peruana. Y aunque esto puede provocar más de un debate entre los paisanos, yo me atrevo a afirmarlo.
Porque es inconcebible una celebración de la fiesta de San Juan sin los juanes, cuya forma redonda, precisamente, simula la cabeza del santo que bautizó a Jesús en el río Jordán.
Comerlo en plato de loza y con cubiertos, o en su propia hoja metiendo la mano, pues, no tiene punto de comparación. Toda una tradición de nuestro pueblo que no debe perderse, que debe ir de boca en boca , de generación en generación. Un sabor incomparable e insuperable, una ceremonia gastronómica digna de los paladares más exigentes.
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MI CONGRESISTA, TU CONGRESISTA, NUESTRO CONGRESISTA

¿Qué espero de los candidatos al Congreso de la República? Pues no mucho. Algunas cosas simples y sencillas. Porque a estas alturas de ...