viernes, 3 de marzo de 2017

Aguantemos pues

Los iquiteños estamos saliendo de dos días de intenso y sofocante calor. La temperatura alcanzó los 36 grados bajo sombra y con una sensación térmica hasta de 40°C, según información de Senamhi, tuvimos un efecto climático llamado “veranillo” que para nuestro gusto tranquilamente puede ser “infiernillo”. Porque no me dejaran mentir que el miércoles y jueves las calles de esta ciudad nuestra era una plancha freidora. Sin exageración alguna.
Las redes sociales fueron la mejor fuente de información para enterarnos de que es lo que sentía la población durante estas calenturientas 48 horas que vivimos o, si quieren, padecimos. “Dios mío, esto es un infierno”, “Ay, no soporto este calor”, “Unas chelas, urgente”, “piscinazo, yaa”. Se podía leer en el Facebook, twitter, principalmente.
Pero, vale preguntarse por qué estamos soportando estas, cada vez más, altas temperaturas. Porque si bien es cierto estamos en una zona tropical y estamos acostumbrados a pasarnos los años en medio del calor y bajo un sol imponente, también es cierto que el termómetro cada vez nos marca por encima de lo normal. Es tan implacable todo, que los rayos solares ya no están para el bronceo, para poner a punto de canela la piel de las personas. Para nada. Ahora, en estos tiempos, el astro rey nos fríe, nos asa, nos hace daño.
Somos la capital de la amazonia peruana. Ese es el título al que pretendemos de tanto en tanto sacarle brillo. Pero es contradictorio cuando vivimos en medio de esta maravilla natural en una ciudad que solo ha  aprendido a rendirle culto al fierro y cemento como sinónimo de modernidad y progreso.
Y aquí estamos, en medio de una verdadera caldera, que se agrava porque no tenemos áreas verdes, estamos rodeados de bosques, pero en Iquitos ciudad nos castiga una especie de calvicie cuando bien pudiéramos disfrutar de un “África look” impresionante que nos regalaría sombra, oxígeno y placer de vivir en el pulmón del mundo.
Dos días de calor que nos pone al nivel de la caldera del diablo, pero que no será el último, lamentablemente en esta ciudad, porque ya verán que seguiremos viendo cómo se cortan ramas, se talan y se traen abajo árboles ante la vista y paciencia de todos. Seguiremos siendo cómplices de estas autoridades que en vez de sacar cara por las personas, por los habitantes de este terruño, se ponen indignantemente del lado de las empresas que nos han atrapado en una verdadera telaraña de todo tipo de cables. Al diablo la frescura y la buena vida. Solo tenemos calles pintadas con el gris de la tristeza y el color de las cenizas del infierno.

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viernes, 24 de febrero de 2017

Pide disculpas

Si te equivocas pide disculpas, sin temor alguno, sin pensarlo dos veces, pero tampoco esperes que automáticamente acepten tu metida de pata, así como así, pues las personas procesamos eso lentamente. Recuerda que errar es humano y perdonar es divino.
Muchos creen que eso es debilidad, que es hacerse el harakiri, sobre todo los políticos y consecuentemente las autoridades. Disculparse, reconocer que han fallado, simplemente no está en su diccionario. Eso no está permitido en estas personas porque se sienten infalibles. No es parte de su naturaleza.
Desde siempre hemos visto una serie de equivocaciones en la forma de gobernar y accionar dentro de la cosa pública. Mas ahora en estos tiempos, eso está más que visible a plena luz meridiana. Pero pregunto. Alguna autoridad o funcionario ha salido a pedir disculpas a la ciudadanía, precisamente, por esos tremendos errores. No. Ni media palabra al respecto.
Es que los políticos y autoridades andan convencidos que sí reconocen un desacierto sería catastrófico para su gestión. Sería ponerse la soga al cuello. Sería pararse frente al pelotón de fusilamiento de sus opositores y enemigos. Pero estamos convencido que es totalmente lo contrario. Pues sus rivales siempre tendrán la mala leche hagan lo que hagan, se opondrán a todo, por eso dicen llamarse oposición. Lo que les debe preocupar es lo que piensa la ciudadanía en general. Pedir disculpas no te debilita, al contrario te fortalece. No te achica, te hace grande.
Claro, en la inmadura, manoseada y embarrada política nuestra, pensar de esta manera es una utopía, un pajazo mental. Pero es responsabilidad de todos revertir esa vergonzosa realidad. Y tan solo una palabra, sí pronunciar una, puede ser uno de los primeros peldaños al cambio para bien: discúlpenme.
Ahora bien, eso no solo tiene que ser de la boca para afuera, por pura conveniencia e interés mezquino de lo político partidario. No. Pedir disculpas tiene que salir del corazón, del alma y de la mente. Porque tiene que ser un gesto sentido, noble y pensado. Sino no sirve, sino no tiene ningún valor. Sería simplemente una sopa mazacote de letras a lo ‘Ajinomen’.
El pedir disculpas en la boca de una autoridad debe ser un compromiso de “no lo vuelvo hacer”. De corregir, de remover, de expectorar lo que ha fallado en su gestión, para que no se vuelva a repetir lo negativo. Pedir disculpas, por lo tanto es palabra de honor empeñada ante la ciudadanía.
Pero ojo, los ladrones, los corruptos, esos pillos Vip, solo merecen la cárcel. El que traiciona al pueblo en esos niveles solo deben mirar el sol a cuadritos por muchos años. Porque recuerden que Dios perdona el pecado, mas no el escándalo. Una cosa es errar y otra robar.
Que un gobernante pida disculpas o perdón al pueblo, tras todo lo expuesto, debe ser el camino que se va haciendo al andar, debe ser el reflector prendido para transparentar las gestiones. No tengan miedo de reconocer sus errores porque de ellos se aprende. No crean que la ciudadanía los lapidará ante un gesto de esta naturaleza. Al contrario, la autosuficiencia, la altanería, el que se crean los poderosos que nunca se equivocan o, lo que es peor, que se pasen sus años de gobierno construyendo un castillo de mentiras, eso sí que no merecerá nada. Solo el desprecio. Y un político despreciado es peor que un alma en pena. Que no encuentra paz ni después de muerto.


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lunes, 20 de febrero de 2017

El baile puede esperar

Si nada puede estar por encima del derecho a la vida, consecuentemente entones tenemos que decir que exigir seguridad  en todo aquel espacio o recinto público es sensato y responsable. Ese derecho por lo tanto es irrenunciable. No podemos pretender subordinarlo o mucho menos ningunearlo por otros intereses. Dicho esto, el derecho a la empresa o al trabajo no está de ninguna forma por encima de la vida.
Por eso cuando la semana pasada se encendió más el debate sobre el caso Pardo, nos llamaba poderosamente la atención de que se argumente la inversión, el negocio y derechos laborales, cuando lo que se estaba cuestionando era que la empresa no terminaba de levantar la serie de observaciones que existen en ese centro de diversión. Sobre todo en el muro periférico que están levantando a la prepo luego que un viento fuerte lo trajera abajo como si fuera un bloque de wafler.
Los trabajadores, entre ellos los músicos o artistas del grupo Explosión deberían en primer lugar exigir a sus empleadores que cumplan con las leyes porque solo así podrán trabajar sin impedimento alguno. No es la actitud de la autoridad ni la oposición de un importante sector de la ciudadanía lo que debe molestarles, sino el que los empresarios le quieran sacar la vuelta a las leyes.
Ahora, los propietarios de Explosión están en todo su derecho de exigir que la autoridad municipal les tenga informado de las acciones y medidas que vienen aplicando en ese recinto, la información clara y transparente debe estar bajo toda luz meridiana. Nada puede estar a media luz. Si ellos tienen que denunciar, por ejemplo, la intromisión del esposo de la alcaldesa de Maynas en este caso, pues que lo hagan en las instancias respectivas. Somos varios los periodistas que no ocultaremos la verdad y no temblaremos para señalar mafias p actos de corrupción en las instancias de gobierno, La municipalidad provincial es una institución pública por lo tanto los familiares no tiene por qué meter las narices, y las uñas, en esos asuntos de gestión.
Lamentablemente, una vez más, sentimos que el peligroso virus de la politiquería que ha invadido los medios de comunicación, ha trastocado, torcido y manoseado este tema. Indigna escuchar de uno y otro lado posiciones condicionadas por el contrato de imagen o el sencillo que por publicidad reciben. Están a favor o en contra de la decisión de Maynas o del Pardo dependiendo del RUC al que facturan mensualmente. No es la seguridad de las personas, no es la defensa de la vida o salud de los que asisten a este local. No. Solo interesan sus bolsillos y punto.
Además, los socios del  Atletic Club José Pardo, propietario de ese predio de Mariscal Cáceres con Alzamora, han denunciado a los empresarios arrendatarios, es decir, al grupo Explosión. Por lo tanto ese asunto queda en el fuero privado. Los abogados de uno y otro lado tendrán que arreglar sus diferencias en los fueros judiciales. Así que, este bailongo tiene para rato, señores.

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viernes, 17 de febrero de 2017

Qué profesionales y asesores

Es de conocimiento público que en las diferentes gestiones hay profesionales de distintas ramas que se desempeñan en los más diversos cargos. Son gerentes, funcionarios de primer nivel, asesores internos o externos o un extraño combinado de ambos. Hay de todo como en botica. A esto se suma que las autoridades electas, en la mayoría de los casos tienen una profesión. Por lo tanto, podemos, a simple vista, decir que hay personas con amplios conocimientos y preparación en esas instancias. Hay madera dirían algunos.
Pero resulta que las maderas aquellas muchas veces son de mala calidad y están con más polillas que mueble de ambulante. Sí señor. Entonces uno se pregunta qué está fallando. Porque en las municipalidades, Gorelor y direcciones regionales hay cada asesor o gerente que por lo que dicen y hacen dan ganas de mandarles a la primaria. Son cosa seria.
Lo lógico es que una autoridad busque rodearse de los buenos y mejores profesionales. Pero que tenemos -salvo honrosas pero escasísimas excepciones- mediocres y buenos para nada. Como si a la hora de seleccionarlos agarran la hoja con el ranking al revés. Porque siempre tienen a los malos entre los malos a sus lados. Increíble.
Cómo puede ser posible, por ejemplo, que un ingeniero no sea capaz de darse cuenta que una obra viene fallado desde que era una simple idea. Y tienen la flema de querer sacudirles la culpa a los demás. De dónde los sacan. Qué experiencia han tenido antes de chapar esa gerencia. Si ni identificar los errores monumentales en los expedientes técnicos pueden.
¿Abogados? ¡uuuff! De ellos hay como cancha, son polifuncionales, de todo terreno. Están de asesores principales de la autoridad, asesores legales, jefes, gerentes, etc. Pero que no ganan nunca un arbitraje, un caso un pleitito a favor de la gestión. Al contrario, les hacen meter las cuatro a las autoridades. Sus decisiones juegan muchas veces en contra de la institución que les da de comer.
Solo denle una mirada a cada una de las diversas gestiones o gobiernos. Vean quienes están en esos altos cargos de confianza. Y nos darán la razón.
¿Cómo llegaron ahí? ¿Cómo así fueron seleccionados? ¿A mérito de qué o por qué? No sabemos, solo las autoridades tienen la palabra final al respecto.
Aunque nosotros nos animamos a soltar la siguiente hipótesis como un pensamiento en voz alta. Las autoridades se rodean de profesionales de medio pelo porque estos son fáciles de manejarlos a su regalado antojo. Se vuelven títeres y manipulables de sus jefes y de los conyugues de estos. Porque eso tampoco es un secreto que de un tiempo a esta parte las gestiones son gestiones de parejas.

Ante esto. Que no es descabellado lanzarlo, muchos profesionales de primer nivel y de prestigio y trayectoria  -qué sí los hay- han confesado que así se manejan las cosas. “Quieres trabajar pero vas a hacer lo que nosotros queremos”. Es lo que siempre condicionan. Por eso los buenos y excelentes profesionistas no aceptan. Ahí es cuando, cual prostitutas, se acuestan facilito en el lecho del poder de turno esos mediocres que están llevando a la deriva a las gestiones y consecuentemente a los distritos, provincias y región. Qué desgracia.

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viernes, 20 de enero de 2017

Gestos positivos

Uno que regresa de un corto viaje y se encuentra con más de lo mismo. Las mismas broncas sindicales y las mismas jaladas de pelos entre políticos, y hasta entre autoridades. Y eso que desde fuera, uno tiene un panorama distinto, la perspectiva es otra, definitivamente. Pero bueno, esa es nuestra tierra, que hace un par de semanas celebró con el brillo de un pedazo de lata oxidada un aniversario más como puerto fluvial a orillas del río Amazonas.
Pero para qué seguir hablando de lo mismo, para qué seguir haciéndonos hígado por aquello que es patrimonio de nuestros líderes: la mediocridad y el egoísmo.
Por eso, mejor quiero resaltar cosas positivas que he descubierto en estos días. Sí, aunque parezca mentira o como algo que solo está en mi cabeza, pero felizmente no. Es algo que ocurre. Son actos y gestos que se presentaron gratamente, pero que, para variar, han pasado hasta desapercibidos.
Lo primero la actividad de la comunidad LGTB, donde resalta la Comunidad Esperanza Región Amazónica Loreto – CHERL, nos ha permitido comprobar que no todo es odio, violencia o agresión contra sectores de la población que luchan por sus derechos. Con pancartas y baners en cruces muy transitados de la ciudad, como en el ingreso al mercado de Belén, Próspero con 9 de Diciembre, y en el mismo centro de la plaza de Armas, provocaron la reacción positiva de la ciudadanía. Un pedazo de cartulina con una frase simple pero contundente: “Soy homosexual ¿Me abrazarías? Se leía en manos de un integrante de esta organización. Más de uno se imaginará que la gente le salió con cada cosa ofensiva y hasta agresiva, de pronto sí uno que otro por ahí. Pero lo que queremos resaltar es el gesto solidario, fraterno y respetuoso de muchas personas. Abrazos al por mayor fue lo que recibió en ambos lugares el joven. De mujeres, de hombres, de madres, de padres, de chicos y chicas de su edad, de niños. Todo esto está en parte de un video que ya se encuentra en redes sociales y que en lo personal me emociona hasta el alma.
Otra acción que me llamó la atención gratamente es leer en las redes el aviso de un establecimiento comercial. De un negocio, pues. De una empresa que de hecho existe porque busca lucrar y eso es válido. Sin embargo lo sorprendente es que tiene un aviso donde invita a las madres que están dando de lactar a sus bebés, para que si están cerca de su local, vayan y puedan darle el pecho a los recién nacidos con comodidad. Es decir, les brindan sus instalaciones para que a falta de lactarios que en esta isla -a la que llaman bonita- no existe, pues puedan acudir para este tierno y elemental momento de la alimentación de sus llullitos. Y por si fuera poco, les invitan un vaso de refresco o una taza de café a las mamás. Si a usted esto le parece poca cosa, yo le digo que no. Más si vivimos en una región donde la lactancia materna no es muy usual en perjuicio de las criaturas en sus primeros meses de vida. Promover de esta forma la cultura del chuchutero, es promover amor y vida. Así de simple. Por eso nuestro modesto reconocimiento a la familia Villacorta, propietarios de Cafezinho, la empresa que ha tenido esta genial idea. Además, como una turquita más para el café, allí brindan agua y comida para que esos animalitos que deambulan por las calles, al pasar por ahí puedan beber y alimentarse. A esto se conoce como responsabilidad social, pero le agregaría, compromiso para que esta ciudad sea mejor.
A propósito de animalitos abandonados. Jennifer Bonita Reátegui, es una reportera y conductora de noticiero en nuestra ciudad, por su labor periodística recorre todas las mañanas diferentes sectores de Iquitos en busca de información, en este afán se cruzó con un perrito abandonado, que estaba moribundo. Sin pensarlo dos veces le brindó atención y pidió ayuda a los serenos para que puedan trasladar al can a una veterinaria. Las redes sociales fueron fundamental para esto. Lamentablemente pese al esfuerzo de los médicos y del noble gesto de la colega, esta criatura de Dios murió, estaba muy grave. Cuenta la reciente historia que Jennifer abrazada de sus dos pequeños hijos lloró amargamente por esta indigna realidad. Casi en simultaneo, otra periodista, Carmen Chapiama, daba cuenta de una perrita que con sus crías estaba abandonada en plena vía pública y le llevó leche y algo de alimentos, pero pedía ayuda y albergue para la madre canina y sus críos. Terminamos de escribir estas líneas ignorando qué pasó con estos animales ignorados. En medio de este final triste, queda el consuelo y la motivación de estos gestos que nos pintan el mundo de otros tonos y por eso nos vamos tarareando con ganas la canción, Color esperanza.

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viernes, 13 de enero de 2017

No hundamos al ferry

Se anuncia con bombos y platillos la recepción del Ferry (modelo MUTAWA 203), en Isla Santa Rosa para el próximo 2 de febrero. Y esto ha provocado una serie de reacciones desde todos los frentes y para todos los gustos. Demás está decir que la mayoría de estas opiniones tienen una motivación tremendamente política partidaria. En resumen, la militancia tiñe, una vez más, e
l debate de un tema que debería ser tratado con seriedad, sensatez y conocimiento.

Se insiste mucho en querer saber quién es el padre de la criatura, el inventor de la pólvora, él que un día amaneció iluminado y ¡zas! nos salió con tal idea. Y vaya que hay una discusión sobre el inicio de esta historia. Qué esto se parió en la anterior gestión. Que no, esto es mérito del actual gobernador. Es un proyecto que se gestó y maduró en el gobierno central. Y saltan otros para señalar que es el Gorelor que se merece los aplausos. Incluso por encima del esfuerzo del sector privado.

Sin embargo consideramos que eso es lo menos importante, es intrascendente ante los retos que se nos viene junto a ese servicio de transporte fluvial. Calidad de puerto en Santa Rosa y hasta en Iquitos ¿Tenemos como para competir de igual a igual con Colombia y Brasil? En esa misma línea estamos ya preparándonos para la recepción de tal movimiento de pasajeros nacionales y extranjeros. Capacidad hotelera, restaurantes, transporte local, seguridad, servicios básicos, etc., estamos ya listos? No. Así de claros, contundentes y realistas. No lo estamos.

Ahora bien, que niveles de coordinación, reuniones, mesas de trabajo, planificación y qué de concreto ya tenemos como cartas ganadoras sobre, precisamente, la mesa. Las autoridades de todos los niveles ya pueden mostrarnos algo sobre el particular. Los empresarios, con la Cámara de Comercio Industria y Turismo de Loreto, nos pueden informar de lo avanzado al respecto. Tememos que estamos en pañales o, lo que sería peor, en nada de nada.


Ante esta preocupante realidad, cuando faltan poco más de 15 días para tal acontecimiento, creen ustedes que es de suma prioridad estar preguntándonos a quién le reventamos cohetes por lo del Ferry. No pues. No aprendemos la lección, seguimos en lo mismo. Arando en el agua, lanzando semillazos al sol, gastando baba y tiempo en cosas inútiles. Si hablamos de progreso pues no hagamos que se vaya al garete este navío desde su viaje inaugural. Solo les pido que recordemos aquellos vuelos de Faucett Iquitos-Cuzco-Miami. O los recientes Iquitos-Panamá de Copa. Solo dos ejemplos de que no vale alardear de estos logros si es que no se acompaña de un trabajo planificado. Solo así el Ferry llegará a buen puerto. Ojalá, decimos, ojalá.

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viernes, 6 de enero de 2017

De Iquitos, sí señores

Quiero sumarme a los que con orgullo han estado tecleando a favor de La casa del Dios del amor, tal cual lo llama en su canción himno, Raúl Vásquez. Aunque no sé qué tan cierto sea eso en estos tiempos, pero me suena más falso y hasta huachafo aquello de “Isla bonita”.

Lo cierto y concreto es que todos queremos decir algo sobre esta ciudad que nos vio nacer a muchos o adoptó  -y adapto- a otros tantos. Es que esta tierra como su propia comida tiene un nosequé que nos atrapa, su mishquina, pues.

Cada lugar tiene su particularidad y no voy a decir que este es el mejor del mundo y tampoco me tendrán haciendo leña del árbol caído. Porque hablar de Iquitos, creo yo, es como hablar de nuestra madre. Y nadie en su sano juicio diría una letra mala sobre la autora de sus días así esta ante los ojos de medio mundo sea una persona cuestionable.

Por eso mis queridos amigos escribiré desde la emoción desde el nivel del sentimiento, a Pulso de shungo  porque siento que en este momento en que estoy a bordo de un bus interprovincial, en el amanecer del aniversario de mi ciudad natal, no hay otra forma de hacerlo.

Iquitos es bacán, de ello no tengo la más mínima duda, esta ciudad se divierte 8 de los 7 días que tiene la semana, y siempre fue así, desde que tengo uso de razón. Domingo dobletea la gente.

Estos ojos castigados por la miopía galopante y la carnosidad implacable han visto por estas calles cosas increíblemente sorprendentes. Como cuando de niño miraba cómo unos ashi hombrecitos podían cargar mega costales de paja que era usado para hacer colchones o aquellas carretas de ruedas enormes tiradas por un caballo y donde nos trepábamos a escondidas del conductor, detrás de la carga, generalmente eran bidones de kerosene o petróleo.

Yo he visto jugar partidos a muerte en las calles de tierra de mi barrio o en la zona baja de Belén, donde un recio patacala le volaba la suela con toperoles y todo  los chimpunes de su rival. Hasta pelotas de cuero reventaban de un patadón. Me he ganado viendo cómo por esos años maravillosos atrapaban a los raterazos, toda la gente le seguía hasta atrapar al que osó arrancharle su monedero a alguna doñita, le entregaban a la policía pero después que le daban tremenda apanada hasta con semilla de humari.

Estas calles no siempre eran pistas, peor hueco hueco como ahora. En todo caso eran de tierra con una tremenda zanja en el medio, así eran los desagües. Y cuando les llegaba la modernidad ¡A bruto!, esas alcantarillas eran verdaderos túneles, nunca nos inundábamos.

Yo, arriba de los 50 años, pude ver al Amazonas cuando pasaba por Iquitos, y aunque con su bravura un poquito más y llega a la plaza de Armas su cauce. Ahí sí era pues, muy cierto eso de: Iquitos a orillas del Amazonas, el río más caudaloso del mundo.

Yo caminaba por la orilla o me pasaba de lancha en lancha, vendiendo gelatina, desde Palcazu (Julio C. Arana) hasta Ricardo Palma, límite del malecón Tarapacá.

Yo me bañé en Pampachica, Pucayacu, Santa María del Nanay. Pero también en las playas del Amazonas al frente de Iquitos. En una balsa en medio del largo de Moronacocha aprendí a nadar tragando harta agua gracias a un temerario empujón de un amigo. Era campeón cruzando Santo Tomás a brazada limpia descansando en medio río haciendo “el muertito”. Me tiré del trampolín de los Leones cagándome de miedo, en las losetas rotas de la piscina de la Gran Unidad MORB me rebané varias veces el pie, y claro, La Carmencita, entre todas, era papayita y un vacilón.

Ha cumplido 153 años y yo abrí los ojos en este pedacito de selva justo en su centenario. Desde entonces fue un amor a primera vista, se le quiere, a tal punto que sales unos días y se le extraña. Que tiene problemas, que sus servicios son de lo peor, que la basura esta en las calles y la putrefacción en los gobiernos. Es cierto.

Que ya no somos tan unidos como antes, que ahora preferimos sacar cara por un color político o sacha líder, y no por nuestra ciudad o región. Sí, todo eso nos pasa, pero guardo fe que cuando mis ojos se cierren mis hijos sientan el mismo orgullo y amor por esta cuna del sol y misterio.

Dios bendiga a los iquiteños, que nos de fortaleza para que sigamos haciendo el camino a su grandeza.


Por eso, mirando al cielo doy gracias a la vida, porque al permitirme nacer en Iquitos, ya me ha dado tanto.

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MI CONGRESISTA, TU CONGRESISTA, NUESTRO CONGRESISTA

¿Qué espero de los candidatos al Congreso de la República? Pues no mucho. Algunas cosas simples y sencillas. Porque a estas alturas de ...